Sólo diremos aquí que esta noticia, ya vista como normal, ocurrió este año en Uruapan, Michoacán, una plaza disputada por narcogrupos denominados "Los Zetas" y "La Familia". Dos cadáveres de sexo masculino, atadas las manos, vendados los ojos, torturados y descuartizados. Uno de ellos con los genitales mutilados. Estas imágenes obligan al laconismo del mensaje. Explicar el brutal mensaje a través de una leyenda escrita con plumón en una cartulina resulta reiterativo, pero así es la propaganda, la moderna estrategia de medios de las narcomafias del siglo 21 que comprueba la tesis de Giovanni Sartori y su "Homo Videns", el hombre que aprende y vive a través de las imágenes. Es el nuevo terrorismo, pero no es diferente al tradicional, es el tormento de la Santa Inquisición, es la crucificción romana, es la mutilación musulmana, es el empalamiento al estilo de Vlad Tepes, el emperador de Valaquia, es el sacrificio azteca, es el desmembramiento de condenados o enemigos en diferentes regímenes y épocas por medio de caballos, es la guillotina francesa, el sable japonés, la cimitarra árabe, (exhibir las cabezas cortadas es una costumbe antigua y fue vista como un acto normal), es el gas Zyklon B de las cámaras nazis, es la carnicería desbocada cuerpo a cuerpo entre Tutsis y Hutus, es el secuestro, la tortura y la desaparición promovidas y ejecutadas por las dictaduras, es el genocidio y el crimen en masa de las bombas de napalm de EU sobre Vietnam o de los misiles sobre Iraq... es la historia universal contada a través de sus métodos de tortura, ejecución o exterminio, es la violencia extraída de los códices, los libros y la tradición oral transmitida en vivo vía satélite o por internet, es el odio, el poder, la arrogancia, la estupidez, la destrucción del hombre por el hombre. "Es México mis valedores", diría el buen Tomás Mojarro.