Como una película fue ilustrado el último momento de la vida de Pier Paolo Pasolini -afamado realizador de cine, novelista, poeta y ensayista-; el móvil, su reconocido auto, un Alfa Romeo Giulia 2000GT.
Para quienes deseen ahondar en el tema, aquí les pongo un enlace a un reportaje publicado por el diario español El País sobre el asesinato del cineasta italiano: Sombras en la muerte de Pasolini
Director de cintas como Oedipus Rex (1967), Teorema (1968) y El Decamerón (1971), Pasolini fue también un agitador político. En su papel de comunista radical censuró desde su columna semanal en uno de los periódicos más importantes de Italia la obsesión de esa nación por las riquezas materiales.
Pasolini dirigió a Orson Welles, colaboró con Andy Warhol, persuadió a la diva María Callas para que fuera su estrella en una película y desafió el status quo filme tras filme. Dentro de la poderosa industria del cine italiano de la posguerra estuvo a la altura de Federico Fellini, Luchino Visconti y Michelangelo Antonioni.
Al caer la noche, Pasolini salía en busca de jóvenes. "Miles de ellos, es imposible amar sólo a uno", escribió al referirse a los rudos adolescentes de los borgate, los barrios pobres, jóvenes cuya vitalidad e independencia celebró en sus libros y películas. "Conduzco para obtener impresiones para mi labor literaria", explicaba.
Lo cierto es que el carro de Pasolini fue lo primero que se encontró. La policía del antiguo puerto romano de Ostia alumbró un Alfa Romeo 2000GT plateado que corría a más de 150 kilómetros en sentido contrario por una calle. El conductor era un delincuente de 17 años llamado Pino Pelosi, a quien Pasolini había levantado horas antes.
Las contusiones de su cara, dijo, se las había causado al golpearse con el parabrisas. Los oficiales no sabían de quién era el carro, aunque era obvio que un joven como Pelosi no podía ser el dueño de un auto así. Lo acusaron por robo. Pero a la mañana siguiente el cuerpo amoratado de Pasolini fue encontrado, con lo que dio inicio el fin de uno de los grandes.
El punto de vista italiano que ahora prevalece es que Pasolini fue, como Alberto Moravia escribió tras la muerte del director, "una figura central de nuestra cultura, un poeta que marcó una era, un director genial".
Pasolini: un hombre huyendo constantemente del lugar común, poniendo a prueba la amistad, la censura artística, el discurso político. "El mundo no me quiere, pero no lo sabe", alguna vez escribió y, para la fecha de su muerte había logrado ofender con extremismo radical a muchos de sus amigos, tanto en los filmes como en sus obras literarias.
La mayoría de las biografías sobre la vida de Pasolini comienzan con los eventos de cierta noche de noviembre de 1975, la noche de su brutal asesinato. En un país donde el sensacionalismo es lugar común, durante cuatro años seguidos las fotografías continuaron imprimiéndose. En ellas, el inteligente rostro del cineasta, tan familiar en la televisión y en los periódicos, se mostraba aplastada con la nariz quebrada y los dedos rotos.
Tras el asesinato de Pasolini, algunos periodistas argumentaron teorías sobre una conspiración. Pasolini era un hombre que se encontraba en buena forma, difícil de matar, razonaban. La muerte rápidamente enfrió la reputación de Pasolini, no obstante que fue el tipo de artista que se colocaba en los bordes mismos de la línea con todo lo que producía, con cada acto. "Devoro mi existencia con apetito insaciable", alguna vez escribió.
Poseído por una feroz energía y una continua visión moral contradictoria, desnudó su alma ante los medios, tratando a su público simultáneamente como sicoanalista, confesor y confidente. Por ejemplo, el descubrimiento de su homosexualidad en un jardín público cuando tenía 13 años de edad.
Aunque Pelosi fue encontrado culpable de homicidio, la prensa argumentó que Pasolini era "culpable de asociación artística". Hoy Pier Paolo Pasolini, sigue en la memoria de muchos, ya 27 años de su muerte se le recuerda como uno de los directores que logró abrir el camino para que el cine pueda ser definido como el reflejo de la sociedad.
Uno de los trabajos más exhaustos sobre la vida del director, Pasolini, se encuentra en la biografía de Barth David Schwartz, “Pasolini Réquiem”.
Por Jéssica Servín (publicado originalmente en 2002 en el sitio www.cinenganos.com)
El asesino confeso de Pasolini, Giuseppe Pelosi, en una imagen de 1985. (Foto: EFE)
Nuevas revelaciones sobre la muerte del cineasta Pier Paolo Pasolini llevan otra vez el caso al juzgado
(Nota de la agencia EFE publicada originalmente el 9 de mayo de 2005 en la versión web del diario español El Mundo)
- El asesino confeso, Giuseppe Pelosi, asegura ahora que fueron tres hombres los que apalearon al director al grito de 'comunista, maricón, guarro' - Dice que no ha hablado antes por miedo a las represalias - En los 70 ya circularon versiones de que el realizador fue asesinado por motivos políticos, como escribió Oriana Fallaci
ROMA.- Las recientes revelaciones periodísticas sobre la muerte violenta del escritor y cineasta Pier Paolo Pasolini ocurrida hace casi 30 años han llevado de nuevo a la Justicia este caso, que apuntan a que hubo un plan organizado y no la acción desaforada de un joven homosexual.
Amigos del cineasta y los abogados que intervinieron en el proceso entonces pretenden que el caso se reabra, después de emitirse unas declaraciones exculpatorias del asesino confeso, Giuseppe Pelosi.
El Tribunal de Roma se plantea reabrir un sumario con los nuevos datos surgidos en los últimos días, pero de carácter estrictamente informativo, sin que esté dirigido contra nadie en particular.
Pasolini falleció la noche del 2 de noviembre de 1975 en un descampado de Ostia, localidad cercana a Roma, como resultado de una brutal paliza.
Según una sentencia fue el joven prostituto Giuseppe Pelosi quien golpeó al cineasta y después le pasó por encima su propio vehículo tras una discusión derivada de un requerimiento sexual insatisfecho.
Pelosi, que entonces tenía 17 años, fue condenado a nueve años de cárcel, aunque ya entonces el fallo judicial apuntaba la posibilidad de que el crimen se hubiera producido en colaboración con otras personas.
Tres agresores, móvil político
El pasado sábado un programa de la estatal RAI-3 volvió a tratar el tema, en el que el propio Pelosi cambió su confesión y aseguró que los asesinos de Pasolini fueron al menos tres hombres que surgieron de improviso en el descampado y tenían como única intención agredir al cineasta.
Los hombres, a los que Pelosi no conocía, "hablaban con acento del sur" de Italia y mientras golpeaban a Pasolini le insultaban con gritos como "comunista, maricón, guarro".
Pelosi ha dicho que revela ahora la verdad porque ya no tiene miedo a las amenazas de los atacantes contra él y su familia y que ya no tiene nada que perder, ya que sus padres han fallecido y los desconocidos "deben de tener 80 años".
Si en 1975 Pelosi hubiese aceptado la participación cómplice de terceras personas en el asesinato, habría sido juzgado por un tribunal normal en lugar de uno de menores, con el riesgo de ser condenado hasta con 30 años de cárcel.
El testimonio de Pelosi ha llevado a amigos de Pasolini y a los abogados que se ocuparon del caso en el pasado a emprender una nueva iniciativa judicial.
Así, el abogado Nino Marazzita ha anunciado que presentará una petición en un juzgado de Roma para que se reabra el caso y lo hará este martes para poder incorporar el vídeo con el programa de la 'RAI' que incluye las declaraciones de Pelosi.
Piden una nueva investigación ante las dudas
"Considero que la magistratura tiene la obligación de emprender una nueva investigación para arrojar luz sobre un asunto que desde el principio había suscitado muchas dudas", ha afirmado Marazzita.
El abogado aludía así a las versiones que circularon en los años 70 de que el cineasta fue asesinado por motivos políticos, como escribió Oriana Fallaci.
Nacido en Bolonia en 1922, Pasolini fue, para algunos, un provocador, que desde la óptica de la izquierda se dedicó a agitar conciencias y a criticar aspectos de la vida italiana que le disgustaban.
Desde las páginas del 'Corriere della sera', donde escribía artículos, se dedicó a fustigar al poder de la época, en especial al representado por la Democracia Cristiana, pero no ahorró comentarios críticos contra los partidos progresistas lo cual, unido a su condición de homosexual, le granjeó muchos enemigos.
Novelas como 'Ragazzi di vita' (1955) y 'Una vita violenta' (1959) describen de forma áspera la marginalidad en Italia, con personajes como prostitutas, ladrones y desheredados de la suerte que fueron la base de su primera película 'Accattone', filmada en 1961.
'El Evangelio según San Mateo' (1964) es un documental sobrio sobre el martirio de Jesucristo, mientras que en 'Edipo rey' (1967) y 'Medea' (1969) recrea antiguos mitos desde un punto de vista contemporáneo.
El uso que Pasolini hizo del erotismo, la violencia y la depravación humana en obras como 'Porcile' (1969), 'El Decameron' (1971) y especialmente su última película, 'Saló o los 120 días de Sodoma', le enemistaron con la Iglesia católica y con los elementos más conservadores de la sociedad italiana.


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