En la iconografía judeocristiana y el arte sacro hay imágenes que desde niño me llamaron la atención. Más de una vez entré a las iglesias sólo para buscarlas, aunque me dieran miedo. Representan personajes históricos y pasajes bíblicos, la venganza y la eterna lucha entre el bien y el mal, la luz y las tinieblas, y han quedado plasmadas en pinturas o figuras que son veneradas todos los días en el mundo.
Quizá el más representativo, más no el único, es San Pedro Mártir (1203-1252), fraile veronés, dominico, inquisidor, asesinado, de un certero hachazo (o cuchillada) en la cabeza cuando rezaba –afirma la historia oficial—arrodillado en un templo (agrega dramatismo y piedad a la historia). Ahora que lo recuerdo, este mecanismo de lesión ha sido replicado en más de una película de terror ochentera. Mucha literatura sobre este personaje coincide en que su asesinato fue una venganza de "herejes" a los que él condenaba y pretendía convertir, y bueno, finalmente esa era la "misión" de la santa inquisición: imponer sus creencias como verdad universal incuestionable a los que no comulgaban con los preceptos católicos ortodoxos (control político).
La iglesia católica considera a San Pedro como mártir, pues murió por su labor como “evangelizador”, aunque sabemos que el "tribunal" que él encabezaba en realidad era un apéndice del Estado que servía para eliminar y neutralizar a las personas o activistas incómodos en beneficio de la oligarquía. ¿Cuestionable?, tal vez, pero eso es materia de otra discusión.
Otro personaje interesante es San Miguel Arcángel, jefe de los ejércitos celestiales, príncipe de los ángeles, que es representado ataviado como soldado romano, con una espada (o lanza) en la mano y sometiendo a otro ángel, a “Satanás” o a un dragón. Lo he visto también con la cabeza ensangrentada del “Diablo” en una mano, la espada en la otra y con un pie sobre el cuerpo decapitado de su enemigo.
Para los hebreos es el protector de Israel y patrono de la sinagoga y para los católicos, el protector de la iglesia universal.
En esta imagen, San Miguel aparece clavándole una lanza directo en el ojo a “Lucifer” al más puro estilo del cine gore.
El Apocalipsis(12, 7-9):
"Hubo un gran combate en los cielos. Miguel y sus ángeles lucharon contra el Dragón. También el Dragón y sus ángeles combatieron, pero no prevalecieron y no hubo ya lugar en el Cielo para ellos. Y fue arrojado el Dragón, la Serpiente antigua, el llamada Diablo y Satanás, el seductor del mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus ángeles con él."


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