Me agrada el término “nota roja”, pero suena antiguo y debe ser superado. “Periodismo policiaco” es un término que se adapta mejor a la dinámica actual del reporteo y la redacción de noticias relacionadas con la violencia, los accidentes, los actos criminales. Hoy la nota roja ya no es exclusivamente consignar el evento policiaco como se hizo durante mucho tiempo en la prensa mexicana, donde con responder las peguntas básicas --sin contexto-- y publicar una fotografía del suceso era suficiente para el reportero, para el editor e incluso para el lector. Hoy, con la intención de ser justos con los periodistas dedicados a escribir sobre temas de seguridad pública y procuración de justicia, sería conveniente hablar de periodismo policiaco, pues creo que engloba mejor el concepto de la nota roja, que ha evolucionado y se ha especializado: hoy la nota roja requiere de un arduo trabajo de investigación, análisis de datos históricos, estadísticas, encuestas, índices delictivos, archivos policiales, códigos penales, leyes, reglamentos y un número infinito de herramientas y fuentes de información. Además, el reportero de policía ideal debe ser un eterno inconforme y jamás ha de aspirar a ser un simple mecanógrafo; ha de privilegiar la historia detrás del número de la averiguación previa, ha de representar al ser humano agraviado y también al criminal atormentado, ha de asumir el reto de tratar de transmitir el drama de la tragedia y los sentimientos que éste provoca, y hasta tener la temeridad de realizar trabajos encubiertos. En suma, ha de ser suficientemente, testarudo, imaginativo, profundo y riguroso en su desempeño profesional, y sobre todo, privilegiar los sustantivos sobre los adjetivos. La fuente policiaca no debe ser sólo la materia del hueso, del reportero de guardia, del reportero que busca foguearse o del reportero castigado; no, hoy la fuente policiaca exige una alta especialización y además, una profunda sensibilidad hacia la desgracia humana y el infortunio cotidiano.
*La sangre fría en el reportero es un obstáculo, no una virtud.
*Si un reportero entiende el dolor, sabrá comunicarlo.

D.R. 2005 Arturo Sánchez