Categoría: Urbanas
Mini video clip conceptual casero para lo que parece ser alguna tarea de materia escolar relacionada con las artes visuales. Una interesante aunque agreste aportación audiovisual inspirada en la estética urbana contemporánea y la magistral rola del excelente grupo mexicano de jazz fusión Sr. Mandril.
Y Sr. Mandril en vivo con Wake Up en el festival internacional de jazz de Montreal 2008:
Guillermo López Langarica, el borracho mexicano más famoso de youtube, murió atropellado la noche del martes en Guadalajara, Jalisco, por Silvia Teresa Borbón, quien también manejaba ebria. Al ser detenida, la mujer aseguró que alguien había metido a La Canaca, debajo de su carro. La ebria invadió la acera de Anillo Periférico Norte justo donde caminaba don Memo.
...En una ciudad tan populosa y cosmopolita como Barcelona en cualquier lugar hay broncas, en cualquier momento se comenten asaltos o te topas con borrachos al volante. Y la noche es otro país con otro idioma, donde predomina la palabra gruesa, el gesto seco y donde campan a sus anchas los pirados que se dedican a incendiar coches y contenedores para divertirse. A esas horas el peligro y la violencia aumentan exponencialmente, sobre todo en el centro. Por algo Las Ramblas se encuentra en el ranking de las diez calles más peligrosas del mundo...
...Otra cosa era el resto de la Plaza y sus aledaños, donde se movía otro tipo de ambiente. Un batiburrillo de gente de la más baja extracción se daba cita también allí. Los bancos públicos y los suelos estaban ocupados por una variopinta hueste antisocial: gente sin patria ni techo, pedigüeños, camellos, borrachos, drogadictos, liendrosos, feos y los más guarros de Barcelona y otras ciudades europeas se congregaban cada noche entorno al sembrado de terrazas más caras de la Barcelona cosmopolita; una milicia que había renunciado al amansamiento impuesto por el sistema y había asumido el extremismo social como forma de vida...
Párrafos extraídos del libro "SIEMPRE QUISE BAILAR COMO EL NEGRO DE BONEY M.", primera novela de José Luis Romero, un policía local de Barcelona en activo que se ha descubierto como escritor del género negro, nadie más autorizado que él para develar y cuestionar los símbolos y las claves de los bajos fondos barceloneses. Un abrazo
Marchas chaladas como la del sábado 30 en la Ciudad de México han sido, son y seguirán siendo INÚTILES, justo como la del 2004 y de 1997, lástima de organización social y qué asco de solidaridad de CLASE, pero qué chulada de postal con veladoras en el Zócalo. EXIGIMOS..blablabla, ¡qué ingenuidad! el gobierno no le da NADA al ciudadano, al contrario, LE QUITA demasiado; la gente trabaja, vive y se organiza A PESAR DE las autoridades, A PESAR DEL gobierno, A PESAR de los políticos. Lo que debería hacer la gente en vez de andar EXIGIENDO!!! es TOMAR lo que por derecho les corresponde, es formar células sociales autogestivas de seguridad comunitaria, formar redes de autoprotección, interactuar con sus vecinos, crear un directorio de vigilantes ciudadanos para reaccionar en caso necesario, respetar y hacer cumplir las leyes y reglamentos, diseñar círculos virtuosos de trabajo y participación colectiva en cada barrio, en cada pueblo, en cada colonia, y sobre todo DENUNCIAR y no fomentar ni tolerar conductas ilícitas, YA ESTÁ VISTO Y COMPROBADO que ni la policía ni el ejército ni el inútil sistema carcelario sirven para frenar la delincuencia y, si se trata de la violencia del narcotráfico, la ÚNICA SOLUCIÓN viable y efectiva es despenalizar el tráfico y consumo de drogas, tal y como se hizo con el alcohol y el tabaco, así se acabará la narcoviolencia de la noche a la mañana. PUNTO.
NEZA YORK.- Un bato loco y ex convicto, pero vestido como todo un dandy y con los tatuajes de rigor, fue detenido la semana pasada por
Y el siguiente video podría ser un sketch de Abbot y Costello o Viruta y Capulina versión musulmana. La empuñadura del AK-47 se zafa de repente durante una celebración y vean lo que sucede.
BANKSY es un inglés que inició su carrera como graffitero y plantillero (sténcil). Su estilo de vida, a la vez cercano y alejado de los reflectores, lo ha convertido en una figura mítica, molesta, venerada, objeto de inspiración y réplica. Sus detractores lo critican por haber traicionado el fundamento social de su mensaje y haberse vuelto elitista al vender su trabajo a los grandes corporativos y galerías de arte en lugar de mantenerlo independiente y callejero. Conocido también como el artista-terrorista, ha parodiado obras de arte famosas y colocado de manera clandestina varias de sus creaciones a un lado de la obra de pintores clásicos en museos de primera categoría como el Museo Británico, en donde colocó una piedra con un dibujo que representaba a un hombre prehistórico empujando un carrito de supermercado. Sea arte o vandalismo, o ambas cosas, los mensajes antisistema, incorrectos, insolentes,irreverentes y humorísticos de este personaje de culto se agradecen entre tantas medias verdades, publicidad y propaganda contrarrevolucionaria que inunda los espacios físicos y virtuales hoy día.
Por Enrique Morán
La cinta amarilla puesta por
El comandante Barbosa caminaba de un lado para otro tratando de imaginar qué había sucedido.
En la calle de 5 de Mayo, en el Centro Histórico de
Estaba vestido como Santa Clos.
Al revisar sus pertenencias, los peritos de
El detective aventuró hipótesis del crimen. ¿Homicidio pasional? ¿Ajuste de cuentas? ¿Venganza de... un Elfo resentido? Parecía que el expediente de ese homicidio iría a parar a la “reserva”, el archivo de los casos sin resolver.
Barbosa terminó de fumar su cigarrillo, pisó la colilla y subió a su auto.
Al día siguiente, el timbre de su teléfono móvil lo hizo saltar de la cama. El comandante, enfurecido y extrañado a la vez, vio que eran las 5:00 horas.
“Jefe, ya van dos” sonó una voz por el auricular del teléfono. Un agente le reportaba el hallazgo de un cadáver en Francisco I. Madero. Otro Santa Clos apuñalado. La víctima era un empleado de un merendero, quien con su disfraz rojo y blanco, y una campana, invitaba a los transeúntes a pasar al hostal.
El hombre había recibido varias puñaladas en la espalda y otras más en el estómago.
Apenas acababa de llegar al lugar del homicidio cuando del radio del policía se escuchó una voz alterada. “Comandante, comandante, otro Santa Clos”. El policía contestó algo irritado: “Ya sé, ya sé, estoy en el lugar, aquí en Madero, afuera de los bisquets”. La voz al otro lado del radio hizo que se le erizaran los cabellos: “No jefe, es otro Santa Clos muerto. El tercero. Está en el Monumento a la Revolución”.
El temor de Barbosa se podía palpar. Un nuevo asesino en serie.
¿Acaso se había vuelto moda? El año pasado su mismo equipo había capturado a Raúl Osiel Marroquín Reyes, un sujeto apodabado “El Matalilos”, dedicado a cortejar homosexuales para luego secuestrarlos y matarlos.
Meses antes, ocurrió la captura de Juana Barraza, “
El último y más tenebroso caso fue el de José Luis Calva Zepeda, mejor conocido como “El Poeta Caníbal”, quien mataba a sus novias, las descuartizaba y luego se las comía. Él vio la carne frita en una sartén.
Pero para Barbosa el nuevo caso rayaba en lo absurdo. ¿Un asesino serial de Santa Closes?
Los principales periódicos pusieron la noticia en primera plana. En las esquinas los voceadores vendían el periódico Metro que mostraba a ocho columnas el cadáver del último Santa con sus barbas blancas teñidas de rojo.
Ahora Barbosa se enfrentaba al dilema de convertirse en un investigador reconocido al resolver esta ola de crímenes o sumirse en el descrédito que conlleva la impunidad. ¿Quién podría ser el homicida? ¿Un maniático fetichista? ¿Otro loco en busca de fama?
Lo cierto es que no podía permitir que se presentara otra muerte más.
De pronto a Barbosa se le ocurrió una idea que en primera instancia le pareció cómica. Pero para un caso raro, creatividad policiaca.
En el baño de un Sanborns se disfrazó como el viejo panzón y salió a la calle.
No fue difícil conseguir un disfraz, pues ante el temor de acabar con la barriga agujerada, muchos actores que posaban para la foto, optaron por no interpretar más a San Nicolás.
En la patrulla dejó su ropa, pero antes se fajó su 45 con 9 tiros útiles. Tenía pensado usarla sin vacilar. No quería matar al homicida, pero sí pensaba meterle un par de plomazos en las piernas y agregarle dramatismo a la captura.
Pasaron las horas y al comandante le dolían los pies de tanto caminar por la zona de
Tenía la boca amarga y el frío invernal lo entumía. Por ningún lado veía a alguien que pareciera un asesino serial. Lo único que consiguió es que madres con sus hijos se le acercaran para platicar. Aquella rutina ponía de malas al policía, pues no era paciente con los niños.
De pronto vio a un pequeño con una canasta de dulces y cigarros. Barbosa pensó en llamarlo para comprarle unas pastillas, pero antes de hacerlo, el niño se dirigió directamente hacia él.
“¿Ahora sí me vas a traer el carro de control remoto que te pedí?”, le reclamó el pequeño a Barbosa. “Si no me lo traes te voy a volver a agujerear la panzota”, advirtió el niño mientras mostraba un picahielo oculto en su mano junto a la canasta.
Barbosa se quedó helado. No se esperaba aquello. En ese momento no vio a ese joven como el asesino serial que buscaba, sino a una víctima más de la sociedad, de la pobreza, del chemo y la mona.
El comandante se acercó cauteloso al niño y le dijo que lo llevaría por su regalo para que él mismo lo escogiera. Con un discreto movimiento lo desarmó y lo asió con firmeza para encaminarlo hacia la patrulla.
Mientras conducía, Barbosa repasó el futuro inmediato del niño: el albergue, las trabajadoras sociales, los sicólogos, los tutores, el juez...
Pero antes de llegar a la agencia del Ministerio Público especializada, se detuvo frente a un almacén.
Quería cumplir su palabra primero. Después cumpliría con su deber.

