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Terra
La Coctelera

Categoría: terrorismo

Los tiroteos y los asesinatos masivos en EU son una arraigada tradición de la cultura norteamericana

Este cable de CNN nos llegó hoy por la mañana:

"-- Seven people shot, two killed, at ABB transformer company in St. Louis, Missouri, fire department spokesman says."

¿Acaso eso es noticia? Quizá, pero es una que de tan frecuente ya no sorprende a nadie, pues es parte del estilo de vida, tanto institucional como individual, en ese país llamado Estados Unidos de América y les explico por qué:

1.- La sagrada segunda enmienda de su constitución permite a sus ciudadanos comprar, poseer y portar cualquier cantidad de armas de fuego que se consiguen con mínimos requisitos y que se venden a la vuelta de la esquina. (Sugerimos revisar el artículo anterior publicado en este blog para más detalles sobre este punto) 

2.- La economía de EU se sostiene en gran parte por la guerra y la industria bélica. La guerra es una política pública permanente del gobierno de EU. La guerra es un acto noble, glorioso y heroico justificado y avalado por la mayoría de los norteamericanos, tanto en el ámbito civil, como en el gubernamental. Si alguien lloró de emoción cuando el mulato Obama fue electo presidente de EU y sintió sin temor a dudas de que era la esperanza que este caótico, violento y apestoso mundo estaba esperando con ansia, pues me da mucha pena informarles que han vivido en un error y en el punto siguiente expongo los motivos. ("Jajajá, qué pendejos...", El Anticristo 2007-Loquendo dixit) 

3.- El presidente Barack Obama, premio Nobel de la Paz, dijo en Estocolmo al recibir este puñetero reconocimiento: "There will be times when nations -- acting individually or in concert -- will find the use of force not only necessary but morally justified (...) war is sometimes necessary, and war is at some level an expression of human feelings." ¿Acaso no era este hombre el salvador, el mesías, el fiel seguidor de los ideales de Gandhi y Luther King? No, es igual a su antecesor George W. Bush, con la diferencia de ser además hipócrita y negro. Quien quiera vomitar, enfermarse de diarrea fulminante o sacarse los ojos con una cuchara para te, puede consultar el discurso íntegro de Barack Obama haciendo click aquí directo de la página oficial de la caterva de lamebotas chaqueteros del Premio Nobel.

Darth Obama prefiere seguir jugando su guerra de las galaxias y mantenerse en su zona de confort que morir por los ideales de sus "mentores" Gandhi y Luther King.

4.- La amenaza terrorista, verdadera o falsa, y la campaña sicológica de terror y miedo promovida desde el gobierno a través de los medios de condicionamiento de masas, justifican la autodefensa y la agresión hacia todo aquél que amenace -de manera aparente o real- la seguridad nacional o la integridad de sus ciudadanos.

5.- Sobre todo lo anterior están dios y la religión.

 

Liberan a reportero de la BBC

Pálido y enjuto, pero vivo. (Reuters)

Transcribo el flash informativo de CNN tal cual acaba de llegar a mi bandeja de correo electrónico:
-- Abducted BBC reporter Alan Johnston is released in Gaza after more than 100 days in captivity, The Associated Press and Reuters report.

Agrego párrafos de la AFP:
Corresponsal de la BBC en Gaza desde abril de 2004, Alan Johnston, de 45
años, fue secuestrado el 12 de marzo en Gaza por hombres armados cuando volvía
a su domicilio. Se trata del secuestro más largo para un extranjero secuestrado
en Gaza.
El Ejército del Islam, un grupo extremista palestino que lo mantenía
secuestrado, amenazó con asesinarlo a menos que Gran Bretaña y Jordania
liberaran a prisioneros musulmanes.
En el momento del secuestro, Alan Johnston era el único periodista
occidental instalado de forma permanente en la franja de Gaza.
El 24 de junio, Johnston apareció en un video, diciendo que llevaba un
cinturón de explosivos que sus secuestradores detonarían en caso de intento de
liberación.

En un video mostrado hace un par de semanas por sus captores con un clasico cinturón de explosivos.

Narco, el cuarto poder mexicano

El 6 de septiembre del 2006, hombres armados y encapuchados tiraron cinco cabezas humanas en la pista de baile del bar Sol y Sombra de Uruapan, Michoacán, junto con un letrero: "La familia no mata por paga, no mata mujeres, no mata inocentes. Sólo muere quien deve (sic) morir. Sepanlo toda la gente. Esto es: justicia divina".

Desde sus dominios geográficos y sociales, la lógica y la retórica del crimen organizado se difunden en el escenario nacional e internacional por medio de la prensa.
No conforme con los mensajes tácitos o implícitos enviados a sus enemigos (rivales de negocio o gobierno) a través de personas ejecutadas, ahora decapita y exhibe las cabezas, y luego ensaya la variante de colgar mantas en la calle y sembrar granadas rotuladas en lugares públicos del DF, cuyas autoridades se niegan a admitir, todavía, que el narco ya opera en la Capital.
El indirecto manipuleo de los medios de comunicación demuestra la eficacia de la mafia mexicana para conseguir el objetivo de los terroristas con sus actos: difusión y propaganda.
Los secuestros y asesinatos en masa ya no sólo ocurren en Iraq, las decapitaciones y mutilaciones no son monopolio de Al Qaeda, de Kaibiles, de Maras, de tribunales islámicos o gobiernos asiáticos, las emboscadas a convoyes militares y policiacos no se perpetran sólo en Sri Lanka, Cachemira, Filipinas o Colombia. El narco mexicano evoluciona, se sofistica, se adapta a los tiempos globalizados y acapara la primera plana de la nota roja.
Los ataques armados y atentados contra militares, policías, ministerios públicos, funcionarios, alcaldes, diputados, cuarteles, agencias investigadoras, periódicos, levantones masivos y ejecuciones selectivas, sugieren un sesgo del narco tradicional hacia tácticas de guerrilla urbana y terrorismo para desmoralizar y atemorizar a civiles y uniformados. Desestabiliza y crea una anarquía que los favorece.
En Michoacán, Sinaloa, Coahuila, Sonora, Tamaulipas, Baja California, Tabasco, Guerrero y Quintana Roo cientos de mandos y policías que han sobrevivido a las balas y sentencias del crimen organizado, han renunciado, desertado o han sido tratados como delincuentes.
Tras dos atentados con granadas, el diario Cambio, de Sonora, decidió cerrar. Amado Ramírez, veterano corresponsal de la cadena Televisa en el puerto de Acapulco, fue acribillado.
Sin poder o sin querer ver más allá de su nariz, el presidente Felipe Calderón, justifica el sacrificio de vidas, despilfarra presupuesto y pierde valioso tiempo dando palos de ciego en una “guerra” que ya ha perdido sin siquiera haberla iniciado.

Al ordenar al Ejército intervenir en el combate al narcotráfico, Calderón decide jugar la carta que a su juicio le parece más contundente, pero que resultará ser la menos inteligente en cuanto a análisis de información y diseño de estrategias se refiere.
Con la promesa de mejores sueldos y prestaciones, Calderón manda por delante en su cruzada a los soldados como improvisados policías que a la postre serán hombres prescindibles, carne de cañón.
Anuncios de radio y televisión del gobierno calderonista insisten en que el Ejército salvará a México de sus males y machacan con la idea de que así las drogas ya no entrarán a las casas de los mexicanos para envenenar a sus hijos y que desparecerán los traficantes alrededor de las escuelas.
Nada más falso y simplista.

Al regirse con leyes propias, el Ejército goza de inmunidad e impunidad cuando comete delitos, homicidios y abusos de autoridad como ya está ocurriendo en varias zonas del País.
La soberanía también está en riesgo. El gobierno de Estados Unidos se ha mantenido muy activo emitiendo declaraciones en torno a las noticias de la narcoviolencia en México. La Canciller mexicana se apuró a decir que no hay planes para permitir el apoyo de EU y el ingreso de sus militares a territorio mexicano como se hizo en el caso de Colombia, pero ya reculó y dice que siempre sí, lo que ha sido confirmado por legisladores de EU.
Otra mentira de la campaña calderonista: las drogas, los traficantes y su consumo no están en los alrededores de las escuelas, ya están dentro de las escuelas, públicas y privadas.
Otro engaño: las drogas no están fuera de las casas de las familias mexicanas, ya están dentro de ellas, en colonias ricas y pobres.
Otro embuste: las drogas no están en las calles: están en todas las fiestas y reuniones de adolescentes y adultos en todos los niveles sociales y económicos.

Calderón repite el gastado y hueco discurso de todos sus antecesores, priistas y panistas.
¿Acaso el asunto de las drogas no es también de Educación, Desarrollo Social, Salud, Cultura, Deporte, Trabajo, Economía? ¿Los diputados y los senadores tienen algo que decir al respecto? ¿Serán tan brillantes como para discutir algún día los pros y contras de una despenalización de la producción, compra, venta y consumo de algunas drogas?

Hay un problema grave de seguridad nacional y éste no será resuelto a corto plazo, pero si no se actúa ya de forma integral y novedosa, la vulnerabilidad del Estado será cada vez más notoria, y sobre todo peligrosa.
Mientras todo el dinero, el esfuerzo, la sangre y la inteligencia se enfoque sólo a la inmediatez de los síntomas y no a la enfermedad, la narcoviolencia seguirá siendo la ley en México.

Suerte en su “guerra”, señor presidente, la va a necesitar.

Terrorismo causa o terrorismo efecto

Una amable lectora de este blog me preguntó por qué digo que el enemigo de Estados Unidos es Estados Unidos, cuando los autores de los atentados a las Torres Gemelas, a los trenes en Madrid y al metro de Londres no son norteamericanos. Bien, lo digo porque fui más allá de la obviedad que la lectora correctamente señala y que es una idea muy difundida, pero inexacta.
Digo que muchos de los actos violentos cometidos por grupos mayoritariamente islámicos entran en la definición del "terrorismo efecto" y no del "terrorismo causa" como muchos gobiernos con su propagada han pretendido hacer creer.
La violencia histórica e institucionalizada del imperio de EU a nombre de Dios es y será lógicamente respondida con más actos de violencia a nombre de Alá. Cito al sociólogo mexicano, el doctor Héctor Castillo Berthier: "George W. Bush es un asesino en masa, igual que el coreano Cho Seung, solo que más gandalla"
Y el periodista Tomás Mojarro, El Valedor:

"¿Y los cientos de miles de cadáveres que provoca en Irak, víctima de ese mismo Bush conmovido hasta el tuétano frente a los restos de estudiantes desparramados en el colegio gringo?
Allá, Bush sostiene una ruda guerra contra el terrorismo (sin aclarar que se trata de un terrorismo contestatario del terrorismo original que él perpetra en tantos países del mundo), pero saca de la prisión al terrorista de la CIA y multi-asesino Luis Posada Carriles, autor del sabotaje al avión de Cubana de Aviación que hace unos años despedazó a 73 seres humanos".

Otro lector me llama miope porque en mi post sólo critico a Estados Unidos y no toco el tema de la violencia en México. Bueno, agradezco el comentario y le recuerdo que en mi crítica me refiero exclusivamente al gobierno y al Presidente de Estados Unidos. Quienes sean mexicanos, saben que la política exterior de México no ha sido ni es mínimamente parecida a la de EU que funda su poderío económico en armamento y ejército, y prácticas imperialistas en el más amplio sentido de la palabra.
Sería torpe y forzado tratar de hacer un paralelismo entre la violencia de México y la de EU, pues la primera proviene básicamente de una mezcla de narcotráfico, injusticia social, corrupción e impunidad,y la de EU no, ésta última es generada por sus gobernantes desde las más altas esferas del poder y también por algunos individuos como Cho Seung. Y no señor, le aclaro que a mí no me duele ni envidio una pizca del éxito cobarde ni la fortuna de Estados Unidos, ya que es un "éxito" basado en el abuso, el asesinato, la sangre derramada, la explotación, el agandalle, la destrucción, la mentira, la manipulación, la imposición, el miedo, el despojo...