A pesar de la comprometedora información contenida en ella, la conversación telefónica entre el empresario textilero Kamel Nacif y el gobernador de Puebla Mario Marín sobre los abusos documentados cometidos en contra de la periodista Lydia Cacho fue desechada por los magistrados de la Suprema Corte de Justicia de México gracias a un simple tecnicismo: no pudo ser usada como prueba por haber sido obtenida de forma ilegal. Abatidos y con la seguridad de lo que ya sospechábamos, que la justicia mexicana es una ramera que se vende al mejor postor (con el debido respeto a las trabajadoras sexuales que se ganan la vida dignamente y sin ofender a millones de mexicanos) no queda más que incluir este culto y fino diálogo en el Museo del Horror de esta página. Click en la foto para ir a los audios.

