Aunque de manera un tanto tardía, no quería dejar de publicar la fotografía de un cadáver que desde siempre me ha cautivado y conmovido, y al cual considero el muerto más hermoso del mundo, jugando un poco con el título del relato de Gabriel García Márquez, El ahogado más hermoso el mundo. Ernesto Guevara de la Serna, mejor conocido como El Ché, fue ejecutado hace 40 años, tras ser capturado el 9 de octubre de 1967 en La Higuera, Bolivia, por militares de ese país entrenados por rangers de EUA en una operación coordinada por personal de la CIA.
El cuerpo del Ché como trofeo de cacería en la pileta de los lavaderos de La Higuera. (Ésta y la foto anterior de Freddy Alborta)
Y aún después de muerto, Ernesto Guevara seguía incomodando. Es increíble cómo un cadáver pudo provocar tantos temores y conspiraciones. Militares bolivianos ordenaron que las manos del Ché fueran amputadas para tener una prueba de que efectivamente el guerrillero estaba muerto, ya que sus huellas podían ser cotejadas con la ficha que la Policía Federal argentina tenía en su poder desde muchos años atrás. El cadáver fue inhumado clandestinamente y recuperado hasta hace apenas unos años para ser entregado a su familia.
El diario argentino El Clarín ha publicado reportajes profundos sobre este tema que vale la pena consultar, dejo aquí una liga para los interesados en las manos del Ché.
Las manos amputadas del guerrillero y su valor político.
La osamenta exhumada de Ernesto Guevara. En sus frases estaba escrito el destino: "En nuestro afanoso oficio de revolucionario, la muerte es un accidente frecuente" o "Prefiero morir de pie a vivir de rodillas".

