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Terra
La Coctelera

Categoría: Guerras

Los tiroteos y los asesinatos masivos en EU son una arraigada tradición de la cultura norteamericana

Este cable de CNN nos llegó hoy por la mañana:

"-- Seven people shot, two killed, at ABB transformer company in St. Louis, Missouri, fire department spokesman says."

¿Acaso eso es noticia? Quizá, pero es una que de tan frecuente ya no sorprende a nadie, pues es parte del estilo de vida, tanto institucional como individual, en ese país llamado Estados Unidos de América y les explico por qué:

1.- La sagrada segunda enmienda de su constitución permite a sus ciudadanos comprar, poseer y portar cualquier cantidad de armas de fuego que se consiguen con mínimos requisitos y que se venden a la vuelta de la esquina. (Sugerimos revisar el artículo anterior publicado en este blog para más detalles sobre este punto) 

2.- La economía de EU se sostiene en gran parte por la guerra y la industria bélica. La guerra es una política pública permanente del gobierno de EU. La guerra es un acto noble, glorioso y heroico justificado y avalado por la mayoría de los norteamericanos, tanto en el ámbito civil, como en el gubernamental. Si alguien lloró de emoción cuando el mulato Obama fue electo presidente de EU y sintió sin temor a dudas de que era la esperanza que este caótico, violento y apestoso mundo estaba esperando con ansia, pues me da mucha pena informarles que han vivido en un error y en el punto siguiente expongo los motivos. ("Jajajá, qué pendejos...", El Anticristo 2007-Loquendo dixit) 

3.- El presidente Barack Obama, premio Nobel de la Paz, dijo en Estocolmo al recibir este puñetero reconocimiento: "There will be times when nations -- acting individually or in concert -- will find the use of force not only necessary but morally justified (...) war is sometimes necessary, and war is at some level an expression of human feelings." ¿Acaso no era este hombre el salvador, el mesías, el fiel seguidor de los ideales de Gandhi y Luther King? No, es igual a su antecesor George W. Bush, con la diferencia de ser además hipócrita y negro. Quien quiera vomitar, enfermarse de diarrea fulminante o sacarse los ojos con una cuchara para te, puede consultar el discurso íntegro de Barack Obama haciendo click aquí directo de la página oficial de la caterva de lamebotas chaqueteros del Premio Nobel.

Darth Obama prefiere seguir jugando su guerra de las galaxias y mantenerse en su zona de confort que morir por los ideales de sus "mentores" Gandhi y Luther King.

4.- La amenaza terrorista, verdadera o falsa, y la campaña sicológica de terror y miedo promovida desde el gobierno a través de los medios de condicionamiento de masas, justifican la autodefensa y la agresión hacia todo aquél que amenace -de manera aparente o real- la seguridad nacional o la integridad de sus ciudadanos.

5.- Sobre todo lo anterior están dios y la religión.

 

Narcotráfico, prensa y gobierno

Hombre ejecutado y recado de sus asesinos clavado en el pecho con un picahielo. Carretera a Saltillo, Santa Catarina, Nuevo León. 20 de marzo de 2007.

"Las organizaciones criminales utilizan una estrategia mediática para modificar su capacidad de operación a través de acciones de alto impacto, para generar una base social con miedo e intimidación, y fomentar una contracultura del delito".
"La experiencia internacional muestra que el crimen organizado busca utilizar a los medios de comunicación, infiltrarse en el mundo empresarial y el financiero, en áreas de seguridad y justicia, inclusive en cargos públicos".
Las anteriores son declaraciones hechas por Genaro García Luna, Secretario de Seguridad Pública federal, el 9 de enero del 2008 en el Palacio Nacional durante la vigésimosegunda sesión del Consejo Nacional de Seguridad Pública.
Pero no es una novedad la dicha por el señor García Luna. O ¿sólo es el reconocimiento del poder e influencia que ejerce la prensa en la sociedad y un atento recordatorio o sugerencia entre líneas para quienes dirigen los medios de comunicación acerca de su grave responsabilidad en la toma de decisiones relacionadas con la información sobre criminalidad e inseguridad pública?
Quizá le haya faltado agregar que también los gobiernos, las empresas y el ejército en todo el mundo, no sólo los guerrilleros, los terroristas y los mafiosos, han adoptado y aplicado "estrategias mediáticas para modificar su capacidad de operación a través de acciones de alto impacto".
Este año, el gobierno de México ha difundido hasta el agobio anuncios de radio y televisión en donde presume la captura de presuntos narcotraficantes como Alfredo Beltrán Leyva, alias El Mochomo, y varios más, sin que hayan siquiera sido juzgados por los delitos que les imputan. ¿Quién usa a quién?
O el caso de la invasión de Iraq: período en donde los periodistas han vivido más censurados. Estados Unidos de Norteamérica, el país de la "libertad". Fue política de su gobierno prohibir y considerar como conducta ilícita y motivo de persecución y castigo la publicación de cualquier información considerada como antipatriótica y que pudiera poner en riesgo la vida e integridad de los elementos de las fuerzas armadas y la seguridad nacional. Vamos, el gobierno de George. W. Bush, llegó al extremo absurdo de censurar las fotografías y videos que mostraran soldados gringos muertos, mientras las exequias de estos militares caídos fueron cubiertas con gran despliegue.
El narco no precisa de la prensa para existir, en todo caso, es al revés: la nota roja salta a la primeras planas porque es información relevante, no porque el hampa haya pagado para que se publique. Si los diarios difunden las noticias e imágenes de cadáveres decapitados y torturados con mensajes amenazantes, es un golpe secundario, mas no el objetivo.
Por supuesto que la prensa es una herramienta más de la mafia, pero si se trata de crear un ambiente de miedo e intimidación, los expertos son los militares. Baste para ello recordar las acciones de las dictaduras, los regímenes autoritarios o los estados militares en cualquier país del mundo y en cualquier época. La invasión de EU a Vietnam. Israel en Palestina y Líbano. Fidel Castro en Cuba. Augusto Pinochet en Chile. Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría en México. Y la lista es infinita.
En el ejército mexicano existen las denominadas 5 "armas", que en términos simples son las áreas en donde se desempeñan sus miembros: Artillería, Infantería, Caballería, Blindada e Ingenieros de combate. Sin embargo, existe una sexta, no escrita, pero en la que son instruidos todos sus cuadros cuando ingresan a las aulas militares, y que es y ha sido ampliamente practicada por la mayoría de los ejércitos del mundo: el arma sicológica.
Las operaciones y movilizaciones del Ejército mexicano en Chiapas desde 1994 buscan justamente -aunque se ha negado oficialmente- intimidar y acosar a activistas, militantes y simpatizantes del movimiento guerrillero, líderes sociales, organizaciones civiles y población en general.
Desde el 2007, grandes áreas de estados mexicanos como Coahuila, Chihuahua, Tamaulipas, Nuevo León, Baja California, Sinaloa, Guerrero y Michoacán han sido militarizados por órdenes del presidente Felipe Calderón bajo el argumento de combatir el narcotráfico.
Aunque la fracción VI del artículo 89 de la Constitución mexicana le otorga al presidente la facultad de "Disponer de la totalidad de la Fuerza Armada permanente" para la seguridad interior, ésta se contrapone con el artículo 21 que señala que "La persecución de los delitos incumbe al Ministerio Público y a la Policía Judicial". No hace ninguna referencia al Ejército, pero de facto, la milicia participa desde hace mucho tiempo en labores de investigación y espionaje (inteligencia, dicen también), y coloca retenes, patrulla, catea y realiza aprehensiones e interrogatorios sin sustento legal, y vaya usted a saber qué más.
Lo más inquietante del asunto es que con la llegada de los soldados, también han llegado los crímenes y abusos en contra la población civil: detenciones arbitrarias, trato cruel o degradante, allanamiento extrajudicial, sustracción de pertenencias, retención ilegal en instalaciones militares, imputación indebida de hechos, violación sexual, abuso de menores, y un caso de empleo arbitrario de la fuerza en donde 18 soldados ebrios y drogados asesinaron con sus armas de cargo a cinco miembros de la familia Esparza Galaviz e hirieron a otros tres (Sinaloa de Leyva, Sinaloa, 1 de junio de 2007).
Los militares son entrenados para eliminar al enemigo en una guerra, no para dar seguridad a los ciudadanos, pero ante las peligrosas fallas en los sistemas de seguridad y justicia mexicanos, Calderón ha decidido militarizar al país. En su lógica, vale más que lo tilden como un presidente de mano dura a que lo tachen de débil. Usa la palabra "guerra" contra el crimen organizado porque justamente eso es, un combate sin cuartel en donde no importa cuántos caigan muertos. "Costará muchas vidas", advierte Calderón cada que puede. Que corra sangre, total.
Y seguirán cayendo más civiles inocentes y más militares que se sumarán a los al menos seis que han muerto en los últimos meses y cuyos deudos han sido olvidados por el gobierno.
"LA PALABRA SE RESPETA". Recado dejado junto con dos cadáveres encobijados dentro de una camioneta en el kilómetro 35 y medio de la autopista México-Cuernavaca, Topilejo, el 21 de junio del 2007.

Otto Dix, imágenes de la guerra


El triunfo de la muerte, Otto Dix (1934)

En otro artículo habíamos hablado del pintor español Francisco de Goya y Lucientes, quien retrató las atrocidades de la guerra durante la invasión francesa a España (1808-1812), de él es el famoso cuadro "Los fusilamientos del 3 de mayo", basado en el grupo de revolucionarios españoles ejecutado en la colina del Príncipe Pío, en Madrid (imagen inferior).
Otro pintor que registró el horror de la guerra, en esta caso la primera guerra mundial (1924-1918), es el alemán Otto Dix, cuyas principales técnicas fueron el grabado y el aguafuerte. Dix fue llamado a las filas del ejército alemán y fue soldado durante tres años, resultó herido, fue condecorado y muchos de sus dibujos fueron hechos en el frente de guerra. Dix es unos de los máximos representantes de la corriente llamada "expresionismo", en el rubro de pintura, ya que también en el cine fue un recurso muy utilizado. Obvio es decir que la estética de Dix es la base de muchas expresiones culturales contemporáneas (dark, gótico...) No dejen de observar el simbolismo en el último dibujo: el perro negro monta al blanco a un lado de la cama donde yace el cadáver violado de una mujer.

Bombardeo

Centinela muerto (suicidio en la trinchera)

Cráneo

Soldado herido
Soldados con máscara antigás

Muerte

Mujer

NOTA: Imágenes de la obra de Otto Dix tomadas de varias fuentes de internet. Los títulos no son exactos.

El buitre y el fotógrafo

Foto Kevin Carter/Corbis Sygma.
Un buitre parece acechar a una niña casi muerta de hambre en un campamento para desplazados en Ayod, Sudán, África, en marzo de 1993.
Esta fotografía fue publicada por vez primera en la portada del New York Times el 26 de marzo de 1993, pero le valió en 1994 el premio Pulitzer de fotografía a su autor, el sudafricano Kevin Carter.
La imagen le significó a Carter reconocimiento, pero también críticas que, junto con la muerte en acción de su mejor amigo, el fotógrafo Ken Oosterbroek, y su adicción a las drogas y al alcohol, lo sumieron enla depresión. Poco después de recibir su premio en Nueva York, Kevin Carter se suicidió el 27 de julio de 1994, en Sudáfrica, inahlando el gas del escape de su auto que había conectado a una ventanilla. Tenía 34 años.
Cuando le preguntaban a Kevin qué había hecho para ayudar a la niña siempre respondía lo mismo, la verdad: nada, me di la vuelta y me fui, no sé qué pasó con la niña. Y quizá esa verdad, no la de su vida ni sus decisiones como periodista, sino la verdad de la niña hambrienta magnificada en sus pesadillas alucinógenas, terminó aniquilándolo. Sin poder regresar el tiempo y retornar a Sudán para saber de la niña, de pronto se sintió transfigurado en ella y decidió que lo mejor era terminar como seguramente esa pequeña acabó: muriendo. Kevin no tuvo dudas al oprimir el obturador de su cámara frente a la imagen que estaba seguro era de primera plana, pero titubeó frente a sí mismo, frente a su integridad como fotoperiodista y a la defensa de su trabajo cuando fue cuestionado por la frialidad desdeñosa durante y después del click en su cámara. Hubo quien dijo que el buitre era la metáfora del hombre detrás de la lente. Pero, honestamente, ¿qué pudo haber hecho Kevin por esa niña?, hizo lo que tenía que hacer: tomar la foto. Conciente del valor de su contenido, Kevin sabía que lo mejor que podría ocurrir era que la fotografía fuese publicada. ¿Egolatría, mercantilismo, insensibilidad? Simplemente periodismo. Era la realidad africana sintetizada en una sola fotografía. Ante esa niña y ese buitre, Kevin fue tan congruente y luego tan contradictorio --en el sentido de la flaqueza, la debilidad y la inseguridad que jamás demostró cubriendo conflictos armados y con las balas zumbándole en el oído--. Incapaz de remediar el vacío y los absurdos de su vida personal, terminó desbarrancado con todo y su gran ojo de fotoperiodista consagrado.

La carta póstuma es brutal, la de un hombre atormentado:
"depressed . . . without phone . . . money for rent . . . money for child support . . . money for debts . . . money!!! . . . I am haunted by the vivid memories of killings & corpses & anger & pain . . . of starving or wounded children, of trigger-happy madmen, often police, of killer executioners . . . " "I have gone to join Ken if I am that lucky."


Kevin Carter se arrodilla durante un enfrentamiento entre miembros de grupos políticos antagónicos en Alexander, Sandton, Sudáfrica. Un hombre detrás de él usa la tapa de un bote para protegerse. Kevin se "escuda" con su cámara. Foto de Guy Adams

Kevin pertenecía al autonombrado y respetado club de cuatro amigos y fotoperiodistas "The bang bang club" que literalmente trabajaba entre las balas cubriendo la noticia diaria en una Sudáfrica convulsa que peleaba contra el racismo y el apartheid en los años 80 y 90, pero donde partidos y facciones se confrontaban de manera violenta para ganar poder en el país. Todos habían recibido premios por fotos impactantes: linchamientos, ejecuciones... eran tipos duros y curtidos retratando la sangrienta historia de su país.
Marinovich, con un tiro en el pecho, es ayudado por el veterano fotógrafo de guerra James Natchwey, mientras atrás Silva retrata a su amigo Oosterbrok, quien agoniza por una balazo en la cabeza en manos del fotógrafo Gary Bernard y de un guardia militar el 18 de abril de 1994.

Kevin Carter (muerto), Ken Oosterbroek (muerto), Greg Marinovich (atravesado por una bala en el tiroteo donde murió Ken) y Joao Silva. Los únicos dos sobrevivientes del club, afectados también por esa espiral de tragedias de la que habían sido copartícipes, se alejaron del fotoperiodismo, uno de ellos está retirado y el otro hace fotos publicitarias. Silva y Marinovich publicaron el libro "The bang bang club", donde detallan la historia de este cuarteto de hombres que decidió vivir al extremo y pagó las consencuencias por ello.

Otra toma hecha por Joao Silva de su colega Ken Oosterbroek herido de muerte en un tiroteo mientras su amigo Kevin Carter era entrevistado en otro lugar sobre el premio Pulitzer que acababa de recibir por la foto del buitre y la niña sudanesa. Kevin nunca se lo perdonaría: "La bala que mató a Ken debió ser para mí".

Reportaje amplio en inglés publicado por un diario sudafricano puede ser consultado aquí.

Imágenes tomadas de digitalfilmmaker.net

El cadáver del reportero Bill Stewart

El cuerpo del periodista Bill Stewart, corresponsal de la cadena de noticias ABC, es extraído de una furgoneta por sus compañeros luego de haber sido arrodillado, pateado y ejecutado de un tiro en la nuca por un soldado de la guardia nacional somocista el 20 de junio de 1979. Lugar: entrada del hotel Intercontinental en Managua, Nicargua.
La imagen se relaciona con el artículo El asesinato de Bill Stewart, publicado hace unas semanas en NotaRoja.
Sirva también como homenaje para los periodistas caídos en acción.
Recomiendo visitar la breve, pero espléndida fotogalería "Una noche afuera", sobre la revolución sandinista, de Pedro Valtierra, multipremiado fotoperiodista mexicano.
Agradezco la gentileza del editor Germán Romero y la cortesía del fotógrafo Pedro Valtierra.

Liberan a reportero de la BBC

Pálido y enjuto, pero vivo. (Reuters)

Transcribo el flash informativo de CNN tal cual acaba de llegar a mi bandeja de correo electrónico:
-- Abducted BBC reporter Alan Johnston is released in Gaza after more than 100 days in captivity, The Associated Press and Reuters report.

Agrego párrafos de la AFP:
Corresponsal de la BBC en Gaza desde abril de 2004, Alan Johnston, de 45
años, fue secuestrado el 12 de marzo en Gaza por hombres armados cuando volvía
a su domicilio. Se trata del secuestro más largo para un extranjero secuestrado
en Gaza.
El Ejército del Islam, un grupo extremista palestino que lo mantenía
secuestrado, amenazó con asesinarlo a menos que Gran Bretaña y Jordania
liberaran a prisioneros musulmanes.
En el momento del secuestro, Alan Johnston era el único periodista
occidental instalado de forma permanente en la franja de Gaza.
El 24 de junio, Johnston apareció en un video, diciendo que llevaba un
cinturón de explosivos que sus secuestradores detonarían en caso de intento de
liberación.

En un video mostrado hace un par de semanas por sus captores con un clasico cinturón de explosivos.

El asesinato de Bill Stewart

Hoy se cumplen 28 años del asesinato del reportero Bill Stewart, corresponsal de la cadena norteamericana ABC a manos de un soldado de la Guardia Nacional del dictador Anastasio Somoza, en Nicaragua. Su intérprete, el nicaragüense Juan Espinoza, también fue fusilado sumariamente en el mismo lugar.
Aunque yo tenía sólo 9 años, recuerdo perfectamente el video del asesinato transmitido sin parar y a todas horas en los noticieros de televisión. Es la primera imagen de muerte real que recuerdo y que jugó parte importante en la decisión del camino que tomé más adelante.
La revolución sandinista ganaba terreno y el famoso hotel Intercontinental de la capital Managua era el centro de operaciones de los periodistas extranjeros. Ahí estaban, por ejemplo, Ricardo Rocha, de Televisa, y Jaime Avilés, del entonces vanguardista Unomasuno, quienes vieron llegar el cadáver de Stewart a bordo de una camioneta junto con los sobrevivientes de su equipo, imagen que fue captada por el fotorreportero Pedro Valtierra, quien acompañaba a Avilés en su cobertura.
Transcribo a continuación un fragmento de una crónica del periodista español Félix Pacheco, publicado en el número 32 de la revista Informadores Gráficos Prensa-TV:

-Oye –me espetó de sopetón Manolo Alcalá-, si tú fueras un cámara y vieras que me van a matar a mí, ¿filmarías la escena?
-Hombre... –respondí ante tan inesperada pregunta y tras mucha congoja-, sé que no filmaría porque, tratándose de ti, me faltaría valor, pero debería hacerlo. Ahora bien, si tú no fueras mi amigo...-
-Pero cuéntame cómo fue lo de Bill Stewart...-
Y se lo conté. Y lo cuento ahora. Cuento la historia de un plumilla (Manolo también lo era) que murió y de unos cámaras que sí tuvieron el valor frente a la muerte de su compañero y amigo, conscientes del peligro que corrían.

Si la dictadura somocista de Nicaragua quedó sentenciada con el asesinato (10-01-1978) de Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, director del diario managüense La Prensa, y si perdió los papeles, expuesta al ludibrio internacional, con el asalto del comandante Cero en el palacio Nacional (22-08-1978), el día que los militares mataron al periodista norteamericano Bill Stewart comenzó el principio del fin.

Fue en el barrio del Reguero, cerca del actual mercado Roberto Huenbes, al sudeste de la ciudad de Managua. Allí donde los puesteros venden las mejores hamacas de hilo blanco y ligero de Centroamérica. Allí donde las madres dolientes despedirán a los contingentes de chavalos capacitados a velocidad de vértigo para la campaña sandinista de alfabetización y de chavalos como potros desbocados que apenas pueden sostener un viejo Kalashnikov soviético de asalto y parten para una guerra frente a contrarrevolucionarios bien pertrechados en la frontera de Honduras. En aquel lugar cae el periodista Bill Stewart, el 20 de junio de 1979, asesinado por una patrulla de Tachito Somoza, Anastasio Somoza Debayle, el último representante del clan sanguinario que aniquiló vidas y haciendas durante más de cuarenta años en Nicaragua.

Bill, de 37 años, es un reportero norteamericano de la ABC News que ha trotado por muchas guerras del mundo, pese a su juventud. Los reportajes de Bill sobre Nicaragua llevan un fondo verde de guerrilleros en la selva que, con el lanzagranada montado, el casco de barbuquejo holgado y la metralleta al hombro, arañan sobre la guitarra una canción sentimental y romántica. El gran escritor nicaragüense Pablo Antonio Cuadra cardenal, director también de La Prensa, contaba que Bill solía pasarse por el periódico para recoger cintas magnetofónicas con canciones de doña Concha Piquer, que le dejaba allí un amigo de España, y las que le llegaban de Nueva York con la voz de Frank Sinatra. Por lo visto le gustaba tararear y silbar lo mismo Tatuaje (“Era hermoso y rubio como la cerveza”), de la Piquer, que My way y Strangers in the night, de Sinatra.

La crónica resulta horripilante. En primicia, Filadelfo Martínez, corresponsal de EFE en Managua, transmite la noticia, que conmociona a la tribu de enviados especiales y corresponsales extranjeros destacados en Managua, aunque él, de momento no tiene acceso a las imágenes crudas de la ejecución. Porque hay imágenes de la ejecución filmadas por las cámaras de Cefalo y Jack Clark, dos compañeros de Bill. La televisión somocista congela esas imágenes por tiempo indefinido. Dado, sin embargo, que Clark y Cefalo las transmiten desde la habitación 307 del hotel Intercontinental, televisiones de otros países, especialmente las de Estados Unidos, se ceban en la pavorosa grabación y la repiten cada diez minutos. Las informaciones iniciales de Filadelfo, sin firma, se amplían en la redacción regional de panamá con los detalles del asesinato que ofrece reiteradamente la televisión de Fernando Eleta, el Canal 4 – RPC Televisión. La crónica firmada se distribuye, asimismo sin dilación, a Madrid y al mundo entero.

De la patrulla de seis o siete, se adelanta un guardia, del que sólo se ha sabido que se apellidaba Álvarez y que lloró con amargura ante un tribunal sandinista. El guardia echa el alto. De los tres periodistas (Bill, Cefalo y Clark) que viajan con el intérprete y el conductor en una furgoneta por la Pista Portezuelo y acaban de desviarse para tomar la avenida de los Mártires del 1º de Mayo, dos se guarecen entre los matorrales y desenfundan las cámaras, a la vez que se adelanta Bill como responsable del equipo. Enseña su acreditación de prensa y trata de decir que no habla español y que es periodista gringo.

El guardia encañona a Bill y le grita: “Ponte de rodillas, hijueputa, ponte de rodillas”. Bill, que lleva pantalón blanco, camisola de manga corta a cuadros, de cuello desabrochado y raya marcada al lado izquierdo del pelo –muy negro, sin canas-, se arrodilla con los brazos en cruz, pide clemencia y suplica: “No (hablo) español, no español, yo periodista”. El militar ordena a Bill que se tumbe: “¡Acuéstate, hijueputa!” Bill se tumba boca abajo.

El guardia avanza y sacude al periodista una tremenda patada en el costado derecho con la bota de la pierna derecha, retrocediendo a continuación unos pasos, mientras Bill se retuerce de dolor en el suelo y suelta las primeras lágrimas.

El reportero levanta la cabeza, con mirada derrotada y suplicante, a la vez que repite: “No español, yo periodista, yo periodista”.

El guardia, que sostiene el arma con ambas manos, la deja de pronto en la izquierda sólo, avanza de nuevo hacia Bill y, sin piedad, acciona con la derecha el subfusil (M16) apuntando a la nuca de aquel cuerpo tendido en el suelo y que de repente salta sobre los adoquines, casi simultáneamente con el disparo.

Foto:EFE

Terrorismo causa o terrorismo efecto

Una amable lectora de este blog me preguntó por qué digo que el enemigo de Estados Unidos es Estados Unidos, cuando los autores de los atentados a las Torres Gemelas, a los trenes en Madrid y al metro de Londres no son norteamericanos. Bien, lo digo porque fui más allá de la obviedad que la lectora correctamente señala y que es una idea muy difundida, pero inexacta.
Digo que muchos de los actos violentos cometidos por grupos mayoritariamente islámicos entran en la definición del "terrorismo efecto" y no del "terrorismo causa" como muchos gobiernos con su propagada han pretendido hacer creer.
La violencia histórica e institucionalizada del imperio de EU a nombre de Dios es y será lógicamente respondida con más actos de violencia a nombre de Alá. Cito al sociólogo mexicano, el doctor Héctor Castillo Berthier: "George W. Bush es un asesino en masa, igual que el coreano Cho Seung, solo que más gandalla"
Y el periodista Tomás Mojarro, El Valedor:

"¿Y los cientos de miles de cadáveres que provoca en Irak, víctima de ese mismo Bush conmovido hasta el tuétano frente a los restos de estudiantes desparramados en el colegio gringo?
Allá, Bush sostiene una ruda guerra contra el terrorismo (sin aclarar que se trata de un terrorismo contestatario del terrorismo original que él perpetra en tantos países del mundo), pero saca de la prisión al terrorista de la CIA y multi-asesino Luis Posada Carriles, autor del sabotaje al avión de Cubana de Aviación que hace unos años despedazó a 73 seres humanos".

Otro lector me llama miope porque en mi post sólo critico a Estados Unidos y no toco el tema de la violencia en México. Bueno, agradezco el comentario y le recuerdo que en mi crítica me refiero exclusivamente al gobierno y al Presidente de Estados Unidos. Quienes sean mexicanos, saben que la política exterior de México no ha sido ni es mínimamente parecida a la de EU que funda su poderío económico en armamento y ejército, y prácticas imperialistas en el más amplio sentido de la palabra.
Sería torpe y forzado tratar de hacer un paralelismo entre la violencia de México y la de EU, pues la primera proviene básicamente de una mezcla de narcotráfico, injusticia social, corrupción e impunidad,y la de EU no, ésta última es generada por sus gobernantes desde las más altas esferas del poder y también por algunos individuos como Cho Seung. Y no señor, le aclaro que a mí no me duele ni envidio una pizca del éxito cobarde ni la fortuna de Estados Unidos, ya que es un "éxito" basado en el abuso, el asesinato, la sangre derramada, la explotación, el agandalle, la destrucción, la mentira, la manipulación, la imposición, el miedo, el despojo...