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Terra
La Coctelera

Categoría: Fotografía de prensa

Manual póstumo del fotoperiodista Rubelio Fernández

Compilación y foto: El Master

Lección 1: "Para lograr una buena fotografía hay que acercarse a las personas y a las situaciones, el problema es que a veces sales madreado".

Lección 2: "En este trabajo no importa que seas feo, lo importante es que seas cabrón".

Lección 3: "Usa siempre el casco: si lo dejas en la moto, te lo roban; si no te lo pones, te rompen la cabeza".

Lección 4: "Si quieres que tus fotos sean únicas, acostúmbrate a trabajar solo y a ser egoísta".

Lección 5: "Las lesiones más graves en este negocio no son las de arma blanca, sino las de arma blanda".

Lección 6: "El único lente que necesitas para esta chamba es el gran angular, el telefoto pesa un chingo y sólo sirve para Deportes y Espectáculos".

Lección 7: "Busca siempre regresar a la redacción con la foto de portada, sal siempre a la calle en busca de la foto principal del periódico, si no tienes esa actitud, vales madre".

Lección 8: "Nunca tomes una foto que no tengas el valor de publicar".

Lección 9: "Se necesita valor, ser audaz y osado, pero eso no te hace mejor persona. Debes conservar la cabeza fría, porque la foto tiene que decirlo todo".

Lección 10: "La cámara es agresiva, por eso el fotógrafo tiene que ser valiente y cínico en algunos casos, que sea normal para él llegar y tomar la foto aún cuando está en circunstancias difíciles".

Lección 11: "En este trabajo estás expuesto a la corrupción y al dinero mal habido. Si decides ser honesto, nunca tendrás mucho dinero".

Lección 12: Lo peor es enfrentarse a gente enardecida que acusa a la prensa de vendida, que te acusa de que vas a publicar lo que quieres. Además, las fotografías son evidencia y hay personas a las que no les gusta que les tomes fotos en situaciones de violencia o crimen".

Lección 13: "Si las cosas se empiezan a poner muy cabronas, échate a correr".

Lección 14: "Nunca te enemistes con un policía, pero tampoco lo hagas amigo".

Lección 15: "El secreto de una buena foto es llegar a tiempo, aunque en el llegar te vaya la vida".

Imágenes que gritan y enmudecen

Sólo diremos aquí que esta noticia, ya vista como normal, ocurrió este año en Uruapan, Michoacán, una plaza disputada por narcogrupos denominados "Los Zetas" y "La Familia". Dos cadáveres de sexo masculino, atadas las manos, vendados los ojos, torturados y descuartizados. Uno de ellos con los genitales mutilados. Estas imágenes obligan al laconismo del mensaje. Explicar el brutal mensaje a través de una leyenda escrita con plumón en una cartulina resulta reiterativo, pero así es la propaganda, la moderna estrategia de medios de las narcomafias del siglo 21 que comprueba la tesis de Giovanni Sartori y su "Homo Videns", el hombre que aprende y vive a través de las imágenes. Es el nuevo terrorismo, pero no es diferente al tradicional, es el tormento de la Santa Inquisición, es la crucificción romana, es la mutilación musulmana, es el empalamiento al estilo de Vlad Tepes, el emperador de Valaquia, es el sacrificio azteca, es el desmembramiento de condenados o enemigos en diferentes regímenes y épocas por medio de caballos, es la guillotina francesa, el sable japonés, la cimitarra árabe, (exhibir las cabezas cortadas es una costumbe antigua y fue vista como un acto normal), es el gas Zyklon B de las cámaras nazis, es la carnicería desbocada cuerpo a cuerpo entre Tutsis y Hutus, es el secuestro, la tortura y la desaparición promovidas y ejecutadas por las dictaduras, es el genocidio y el crimen en masa de las bombas de napalm de EU sobre Vietnam o de los misiles sobre Iraq... es la historia universal contada a través de sus métodos de tortura, ejecución o exterminio, es la violencia extraída de los códices, los libros y la tradición oral transmitida en vivo vía satélite o por internet, es el odio, el poder, la arrogancia, la estupidez, la destrucción del hombre por el hombre. "Es México mis valedores", diría el buen Tomás Mojarro.

La oreja de Mouriño

El 4 de noviembre de 2008, un avión Learjet 45 alquilado por el gobierno federal, se estrelló en las Lomas de Chapultepec. En total han muerto ya 16 personas, entre ellas José Camilo Mouriño, secretario de Gobernación, quien viajaba en la aeronave. Una fuente que merece todo nuestro crédito y respeto, ha tenido la fina atención de compartirnos una fotografía de restos humanos captada en el lugar del siniestro para el acervo de nuestro museo virtual del horror. Es una oreja izquierda que, a juzgar por el tamaño y en comparación con la dimensión de la manguera de bombero que yace a su lado, podría ser la del mismo funcionario.

Es increíble la cantidad de teorías del complot imaginadas por la gente sobre este accidente aéreo; algunas rayan en el absurdo y la comicidad: que si el Learjet fue derribado desde tierra, que si fue estrellado intencionalmente por un miembro de la tripulación, que si había huellas de disparos con trayectoria de adentro hacia afuera, que si uno de los pasajeros tomó el mando del jet en el último momento, que si en realidad el avión sólo transportaba cadáveres anónimos y los funcionarios están sanos y salvos escondidos en otro país, que si la CIA, que si un autoatentado, que si el narco, que si una célula mexicana de Al Queda... y así podríamos seguir hasta el infinito. ¿Conoces alguna otra teoría jalada de los pelos?.. Espántanos

La realidad es la siguiente:

Mouriño murió por soberbia: cuestionado por firmar contratos con Pemex que privilegiaban a miembros de su familia y otras acusaciones igualmente graves, la oposición exigió su renuncia, pero él se empeñó en seguir en el cargo a pesar de todo. Si hubiera hecho caso, él no habría estado en ese avión, su esposa no estaría viuda y sus hijos tendrían padre.

Y a Mouriño lo mataron además otros funcionarios de la Secretaría de Gobernación, no la estela de turbulencia del avión trasatlántico de Mexicana que volaba enfrente: el gobierno contrató a una empresa de taxis aéreos ejecutivos cuyo personal no cumplía con las certificaciones internacionales para volar el Learjet 45 y se ostentaba con licencias de piloto obtenidas de manera irregular y serían ellos los que se encargarían de transportar al segundo hombre más importante en México después del presidente. ¿Qué clase de cretino se sube a un avión sin saber pilotarlo? ¿Y qué clase de cínico lo permitiría? Eso es México mis valedores, como diría el entrañable Tomás Mojarro.

En resumen: a Mouriño lo mataron la corrupción, la ineptitud, la egolatría y la ambición que tienen sumergido a México en una ciénaga pútrida y pestilente.

Unas palabras del Niño Metinides

De testigos a protagonistas

Durante su trabajo cotidiano, muchos periodistas se topan con la disyuntiva, con la necesidad moral, con el instinto, de intervenir en los hechos que cubren, principalmente en aquellos donde está presente la desgracia humana. La resolución del conflicto está en el criterio del periodista y se trata de una decisión libre e individual que no tiene nada que ver con la ética profesional. Ejemplos existen muchos. Aquí presentamos dos pequeños casos de fotorreporteros mexicanos que cruzaron la línea del deber y pasaron de testigos a protagonistas de la noticia: uno de ellos, Enrique Metinides, el decano del fotoperiodismo mexicano.

Junto a un socorrista de la Cruz Roja, Enrique Metinides carga a un niño herido hacia una ambulancia luego de un accidente vehicular ocurrido en la Ciudad de México en 1972.

El fotógrafo Martín Urista (playera roja) arriesgó la vida al rescatar a un niño que segundos se ahogaba en la presa Sanalona.

"Cuando vi que se ahogaba, pensé ahorita llegan rápido a ayudarlo y yo tomo la foto del rescate, pero tardaron y miré que se hundió y ya no salió mientras su madre lloraba desesperada sin poder ayudarlo, no pude con eso y dejé mi cámara y me aventé con todo y zapatos, y lo pude salvar gracias a dios, su mamá me estuvo agradeciendo en todo momento", relató Martin Urista Morales, reportero gráfico del diario El Debate de Sinaloa, luego de salvar a un niño que se ahogaba en la Presa Sanalona de Culiacán, Sinaloa, el 23 de marzo de este año.
Esta mención viene al caso por la polémica del papel del periodista frente a los hechos que cubre y que fue desatada por la fotografía del buitre acechando a un niño africano agonizante hecha por el difunto fotorreportero Kevin Carter, cuya historia narramos en Nota Roja: "El buitre y el fotógrafo" e "Informar ante todo, incluso ante un niño muriendo".
El periodista convertido en rescatista fue blanco en años anteriores de amenazas y agresiones por dar testimonio con su trabajo de abusos y delitos cometidos por agentes de la autoridad en su estado.

El cadáver de Sergio Gómez, vocalista de K-Paz de la Sierra

La mañana del 3 de diciembre fue encontrado el cuerpo sin vida de Sergio Gómez, vocalista del grupo musical mexicano K-Paz de la Sierra a un lado de la carretera Morelia-Chiquimitío. Murió estrangulado, pero antes fue torturado: el cadáver tenía huellas de golpes y quemaduras. El cantante había sido secuestrado la noche del domingo 2 de diciembre por un grupo de hombres armados después de presentarse con su banda en el estadio Morelos de la ciudad de Morelia, Michoacán.
Como el homicidio del cantante grupero Valentín Elizalde en Tamaulipas, el asesinato de Sergio Gómez permanece sin resolver, impune, sin detenidos y con un móvil no determinado. Sin embargo todas las voces coinciden en que la mano y la firma son del crimen organizado.
El narcotráfico permeando cada vez con mayor frecuencia en la música popular, un área donde su participación tradicionalmente había sido indirecta, utilitaria, esporádica, incluso respetuosa, siempre jactanciosa, protagónica en los inafaltables y clásicos narcocorridos, esencia y memoria de la subcultura del narco.
¿Quién iba a imaginar que el oficio o la profesión de músico se convertiría en una actividad tan extrema, oscura, con tantos riesgos y dilemas éticos?
Información revelada por diarios de EU señala que la música y el espectáculo se han convertido en negocios estratégicos para el proceso de lavado de dinero de los capos mexicanos de la droga. ¡Qué novedad!
¿Y qué actividad económica no ha servido para eso?

Tsurisaki, el fotógrafo de la muerte

Por Enrique Morán M.

Cadáveres desmembrados y masas sanguinolentas entre los restos de vehículos accidentados son solo una pequeña parte de la colección fotográfica de un artista japonés, quien hace unos días estuvo en México para ampliar su acervo gráfico.
Cargando únicamente su cámara fotográfica, Tsurisaki Kiyotaka ha viajado por el mundo en busca de los elementos que le permiten expresar su arte: los muertos.
Ha tenido éxito tanto en su país natal como en otras naciones, pues además de sus fotografías, el artista produce documentales en video como el de Orozco El Embalsamador, que fue galardonado en Canadá y Colombia.
Kiyotaka nació en 1966 en Toyama, Japón y estudió literatura en la Universidad de Keio, paradójicamente ha conseguido su éxito sin escribir una línea de texto. Sus fotografías son muy elocuentes.

En busca de cadáveres mexicanos
El japonés decidió visitar México luego de un viaje a Colombia.
"Yo sabía que en México existía una cultura de la muerte, que era muy especial y era muy importante para mí venir a México", señaló.
Una de las imágenes que más impacto ha tenido en la carrera de Kiyotaka es la mano de una mujer cercenada en un accidente automovilístico. Esa fotografía fue tomada por el japonés en el Periférico de la Ciudad de México en 1998.
El japonés se sorprendió en su última visita a México hace unos días al hallar en los puestos de Tepito copias pirata del documental Orozco El Embalsamador.
"El documental fue grabado en Colombia y editado en Japón, no tengo idea cómo llegó a Tepito", dijo Kiyotaka.
Esa obra participó en el Festival Internacional del Cine del Mañana, en Montreal, Canadá, en el 2001 y en la Cuarta Exhibición Internacional de Documentales, en Bogotá, Colombia.
El video, que se adquiere vía internet, cuesta 59 dólares, pero en Tepito vale 20 pesos.
"Me siento orgulloso que mi obra se venda en México aunque sea de forma pirata y no me paguen derechos. Así es México y yo lo entiendo", dijo.


Del porno a la nota roja
Los inicios de la carrera de este artista se remontan al año de 1994, cuando Kiyotaka era director de películas pornográficas en Tokio. Luego fue contratado por el editor de una revista de sadomasoquismo. Su misión era viajar al extranjero para tomar fotografías de cadáveres y publicarlas en la revista como elementos de violencia.
El primer país que visitó fue Tailandia, donde tuvo contacto con la nota roja y le tomó gusto.
"En Tailandia hay una cultura de la muerte similar a la de México. Hay revistas de nota roja y periódicos parecidos a los de México", dijo Kiyotaka.
"Desde el primer muerto que fotografié, supe que esa era mi vocación".
A partir de ese momento, decidió convertirse en fotógrafo de muertos.
"El artista tiene que buscar su último objetivo. Entonces, yo como artista, tengo como último objetivo al muerto".
Kiyotaka trabaja de manera independiente y publica sus fotos en revistas subterráneas en Japón y comercializa sus documentales en DVD por Internet.
Cada año, Tsurisaki monta una exposición de sus fotografías en Japón. Recientemente lo hizo en Francia. Su obra es editada por una editorial francesa.
Ha retratado cadáveres en Tailandia, Colombia, Rusia, México, Brasil, Palestina y
la India.
"Los
muertos son diferentes en cada país, cada país tiene su cultura, yo quiero expresarla con mi trabajo", dijo Kiyotaka.
Dentro de sus proyectos está una película de ficción y el próximo año publicará dos DVD con el material reunido en el 2007.


El Nuevo Alarma!, Únicamente la Verdad

Después de un largo paréntesis regresa la revista Nuevo Alarma! en su versión de internet con un par de artículos de nuestro colega Enrique Morán, casos que hicieron historia, edición impresa en formato PDF y otras secciones enmarcadas por supuesto en la famosa estética y los clásicos colores que han distinguido a esta escandalosa y nauseabunda publicación que hace las delicias de chicos y grandes en México y en el mundo, y que no sólo se ha convertido en objeto de culto, sino de inspiración artística y referencia obligada para investigadores de lo escatológico (en los dos sentidos que nos marca el Diccionario de la Lengua Española de la RAE, claro: las cosas de ultratumba y las excrementicias). Está de más decir que fue literatura de cabecera durante mi accidentado y delictivo paso por la escuela secundaria. Click en la imagen para ir al sitio!