Categoría: Ejército
Memorial de Tlatelolco Rosario Castellanos
y la violencia pide oscuridad
para cuajar el crimen.
Por eso el dos de octubre aguardó hasta la noche
para que nadie viera la mano que empuñaba
el arma, sino sólo su efecto de relámpago.
¿Y a esa luz, breve y lívida, quién? ¿Quién es el que mata?
¿Quiénes los que agonizan, los que mueren?
¿Los que huyen sin zapatos?
¿Los que van a caer al pozo de una cárcel?
¿Los que se pudren en el hospital?
¿Los que se quedan mudos, para siempre, de espanto?
¿Quién? ¿Quiénes? Nadie. Al día siguente, nadie.
La plaza amaneció barrida; los periódicos
dieron como noticia principal
el estado del tiempo.
Y en la televisión, en la radio, en el cine
no hubo ningún cambio de programa,
ningún anuncio intercalado ni un
minuto de silencio en el banquete.
(Pues prosiguió el banquete.)
No busques lo que no hay: huellas, cadáveres
que todo se le ha dado como ofrenda a una diosa,
a la Devoradora de Excrementos.
No hurgues en los archivos pues nada consta en actas.
Más que aquí que toco una llaga: es mi memoria.
Duele, luego es verdad. Sangre con sangre
y si la llamo mía traiciono a todos.
Recuerdo, recordamos.
Ésta es nuestra manera de ayudar a que amanezca
sobre tantas conciencias mancilladas,
sobre un texto iracundo, sobre una reja abierta,
sobre el rostro amparado tras la máscara.
Recuerdo, recordemos
Hasta que la justicia se siente entre nosotros.
Hombre ejecutado y recado de sus asesinos clavado en el pecho con un picahielo. Carretera a Saltillo, Santa Catarina, Nuevo León. 20 de marzo de 2007.
"Las organizaciones criminales utilizan una estrategia mediática para modificar su capacidad de operación a través de acciones de alto impacto, para generar una base social con miedo e intimidación, y fomentar una contracultura del delito".
"La experiencia internacional muestra que el crimen organizado busca utilizar a los medios de comunicación, infiltrarse en el mundo empresarial y el financiero, en áreas de seguridad y justicia, inclusive en cargos públicos".
Las anteriores son declaraciones hechas por Genaro García Luna, Secretario de Seguridad Pública federal, el 9 de enero del 2008 en el Palacio Nacional durante la vigésimosegunda sesión del Consejo Nacional de Seguridad Pública.
Pero no es una novedad la dicha por el señor García Luna. O ¿sólo es el reconocimiento del poder e influencia que ejerce la prensa en la sociedad y un atento recordatorio o sugerencia entre líneas para quienes dirigen los medios de comunicación acerca de su grave responsabilidad en la toma de decisiones relacionadas con la información sobre criminalidad e inseguridad pública?
Quizá le haya faltado agregar que también los gobiernos, las empresas y el ejército en todo el mundo, no sólo los guerrilleros, los terroristas y los mafiosos, han adoptado y aplicado "estrategias mediáticas para modificar su capacidad de operación a través de acciones de alto impacto".
Este año, el gobierno de México ha difundido hasta el agobio anuncios de radio y televisión en donde presume la captura de presuntos narcotraficantes como Alfredo Beltrán Leyva, alias El Mochomo, y varios más, sin que hayan siquiera sido juzgados por los delitos que les imputan. ¿Quién usa a quién?
O el caso de la invasión de Iraq: período en donde los periodistas han vivido más censurados. Estados Unidos de Norteamérica, el país de la "libertad". Fue política de su gobierno prohibir y considerar como conducta ilícita y motivo de persecución y castigo la publicación de cualquier información considerada como antipatriótica y que pudiera poner en riesgo la vida e integridad de los elementos de las fuerzas armadas y la seguridad nacional. Vamos, el gobierno de George. W. Bush, llegó al extremo absurdo de censurar las fotografías y videos que mostraran soldados gringos muertos, mientras las exequias de estos militares caídos fueron cubiertas con gran despliegue.
El narco no precisa de la prensa para existir, en todo caso, es al revés: la nota roja salta a la primeras planas porque es información relevante, no porque el hampa haya pagado para que se publique. Si los diarios difunden las noticias e imágenes de cadáveres decapitados y torturados con mensajes amenazantes, es un golpe secundario, mas no el objetivo.
Por supuesto que la prensa es una herramienta más de la mafia, pero si se trata de crear un ambiente de miedo e intimidación, los expertos son los militares. Baste para ello recordar las acciones de las dictaduras, los regímenes autoritarios o los estados militares en cualquier país del mundo y en cualquier época. La invasión de EU a Vietnam. Israel en Palestina y Líbano. Fidel Castro en Cuba. Augusto Pinochet en Chile. Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría en México. Y la lista es infinita.
En el ejército mexicano existen las denominadas 5 "armas", que en términos simples son las áreas en donde se desempeñan sus miembros: Artillería, Infantería, Caballería, Blindada e Ingenieros de combate. Sin embargo, existe una sexta, no escrita, pero en la que son instruidos todos sus cuadros cuando ingresan a las aulas militares, y que es y ha sido ampliamente practicada por la mayoría de los ejércitos del mundo: el arma sicológica.
Las operaciones y movilizaciones del Ejército mexicano en Chiapas desde 1994 buscan justamente -aunque se ha negado oficialmente- intimidar y acosar a activistas, militantes y simpatizantes del movimiento guerrillero, líderes sociales, organizaciones civiles y población en general.
Desde el 2007, grandes áreas de estados mexicanos como Coahuila, Chihuahua, Tamaulipas, Nuevo León, Baja California, Sinaloa, Guerrero y Michoacán han sido militarizados por órdenes del presidente Felipe Calderón bajo el argumento de combatir el narcotráfico.
Aunque la fracción VI del artículo 89 de la Constitución mexicana le otorga al presidente la facultad de "Disponer de la totalidad de la Fuerza Armada permanente" para la seguridad interior, ésta se contrapone con el artículo 21 que señala que "La persecución de los delitos incumbe al Ministerio Público y a la Policía Judicial". No hace ninguna referencia al Ejército, pero de facto, la milicia participa desde hace mucho tiempo en labores de investigación y espionaje (inteligencia, dicen también), y coloca retenes, patrulla, catea y realiza aprehensiones e interrogatorios sin sustento legal, y vaya usted a saber qué más.
Lo más inquietante del asunto es que con la llegada de los soldados, también han llegado los crímenes y abusos en contra la población civil: detenciones arbitrarias, trato cruel o degradante, allanamiento extrajudicial, sustracción de pertenencias, retención ilegal en instalaciones militares, imputación indebida de hechos, violación sexual, abuso de menores, y un caso de empleo arbitrario de la fuerza en donde 18 soldados ebrios y drogados asesinaron con sus armas de cargo a cinco miembros de la familia Esparza Galaviz e hirieron a otros tres (Sinaloa de Leyva, Sinaloa, 1 de junio de 2007).
Los militares son entrenados para eliminar al enemigo en una guerra, no para dar seguridad a los ciudadanos, pero ante las peligrosas fallas en los sistemas de seguridad y justicia mexicanos, Calderón ha decidido militarizar al país. En su lógica, vale más que lo tilden como un presidente de mano dura a que lo tachen de débil. Usa la palabra "guerra" contra el crimen organizado porque justamente eso es, un combate sin cuartel en donde no importa cuántos caigan muertos. "Costará muchas vidas", advierte Calderón cada que puede. Que corra sangre, total.
Y seguirán cayendo más civiles inocentes y más militares que se sumarán a los al menos seis que han muerto en los últimos meses y cuyos deudos han sido olvidados por el gobierno.
"LA PALABRA SE RESPETA". Recado dejado junto con dos cadáveres encobijados dentro de una camioneta en el kilómetro 35 y medio de la autopista México-Cuernavaca, Topilejo, el 21 de junio del 2007.

