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Terra
La Coctelera

Categoría: Asesinos seriales

Explora escritora al asesino serial

Películas, literatura o reportajes sobre los criminales representan un intento por comprender esas mentes que sorprenden y asustan.- Ivonne Reyes
Foto: Edgar Medel

Por Beatriz De León*

Contrario a lo que se piensa, las obsesiones y la carencia de empatía de los asesinos seriales los hacen menos complejos, pero más incomprensibles que el resto de los mortales, asegura la escritora Ivonne Reyes, autora de Muerte caracol, publicada en breve por Conaculta y el Gobierno del Estado de Querétaro.

"Tienen un aura de extrañeza, son ajenos, y cada acercamiento a su vida, ya sea mediante películas, literatura o reportajes, son intentos por comprender esas mentes que nos sorprenden y asustan".

En 2009, Reyes obtuvo el primer lugar en el concurso Una Vuelta de Tuerca, con la novela Muerte caracol, inspirada en el caso del asesino serial William Richard Bradford.

Reyes explica que la forma en que la psicología criminal aborda al serial killer, buscando en su historia familiar la causa de sus aberraciones, se parece a la forma utilizada, en general, para construir un personaje.

"Pienso que los asesinos seriales de la vida real parecen personajes de ficción, así que el salto al cine o la literatura es natural".

¿Qué es lo que le atrae del género negro?

Debo aclarar que no sólo escribo género negro. Me gusta mucho escribir cuento realista. Muerte caracol es, de hecho, una crítica hacia la novela negra tradicional.

Del género negro me atrae que aún tiene muchas posibilidades. Pareciera que ya todo está dicho, pero en esa dificultad precisamente están las oportunidades de encontrar nuevos y originales caminos. Mi novela se basa en la forma. Si ya todo está dicho es en la forma de decirlo donde se puede hallar la diferencia.

De la "nota roja" mexicana, ¿le ha seducido alguna historia?

Me parece que en la nota roja se tiende a villanizar al culpable y santificar a las víctimas. Por ello, me encantaría conocer qué pasó detrás del crimen de Cumbres (en Monterrey), el caso de Diego Santoy y Erika Peña. Sin darle absoluta credibilidad a Diego, creo que Erika no es totalmente inocente.

Esas relaciones me parecen interesantes, pues es en el amor donde se gesta el germen criminal. Se han documentado muchos casos así, como el de Martha Beck y Raymond Fernández, Los asesinos de los corazones solitarios, o el de Pauline Parker y Juliete Hulme, las adolescentes asesinas en las que se basa la película Criaturas celestiales. Son relaciones viciosas, donde se compenetran tanto que se creen con el derecho de matar a los que consideran un obstáculo para su amor o inferiores a ellos.

 Recientemente, el escritor irlandés John Connolly declaró que la mayoría de los lectores de novela negra son mujeres. Y que, en general, las mujeres leen y escriben escenas más violentas que los hombres, ¿qué opina al respecto?

Creo que esa afirmación requiere de un estudio serio, más que de una aseveración por parte de un escritor. La violencia tiene orígenes sociológicos, psicológicos, pero sobre todo biológicos. Es una respuesta física de sobrevivencia. La testosterona es la hormona de la agresión, por ello, necesariamente las mujeres somos menos violentas. Si es cierto que lo somos en la ficción, tal vez sería una forma de entrar en ese mundo del que la naturaleza nos alejó.

Por otro lado, las escritoras no tenemos la obligación de ser feministas y cuidar siempre la figura de la mujer. La literatura no debería tener sexo. Cuando eso ocurra estaremos hablando de igualdad, antes no. Estoy consciente y agradecida por las luchas feministas históricas que se han librado y que me han permitido a mí estar en este momento respondiendo esta entrevista, y sé que aún queda mucho por hacer, pero para el momento y circunstancias que me tocaron vivir a mí, el feminismo me resulta ajeno.

Carlos Sobera, su personaje en Muerte caracol, se pregunta qué puede ser más placentero que desde un sitio seguro ver el sufrimiento de los otros y, tal vez, sentir algo de compasión. ¿Cómo ve en la realidad al consumidor de los medios, expuesto cada vez más a la violencia?

Ojalá fuera a través de los medios donde nos expusiéramos a la violencia, pero no es así. La violencia está en nuestra vida diaria y los medios sólo son el espejo de la realidad.

Sobera lee estas novelas porque le interesa entender la naturaleza del Mal, ¿y a usted qué le mueve a escribir sobre crímenes?

Una de las tesis de mi novela es que uno es lo que lee. Desde adolescente me gustó el género negro, tanto en literatura, como en cine y televisión. La mayoría de las veces me interesaba el desarrollo de la obra, pero el final me decepcionaba. Otras veces me parecía que las historias eran buenas, pero lejanas a mi realidad. De estas dos carencias surgió la idea de hacer mi propia versión.

Estamos en medio de lo que se ha llamado una guerra contra el narco, el uso de la violencia no sólo es cada vez más común, sino que va subiendo de nivel, ¿cómo competir con esa realidad?

No creo que la novela tenga que competir con la realidad. La literatura se parece a la realidad, pero no es la realidad. La ficción cumple una función lúdica, que permite experimentar el peligro desde un lugar seguro.

¿Se ha marcado un límite en el uso de la violencia?

En mi vida diaria soy absolutamente pacifista, pero en la literatura no. Los límites serán los que la obra que estoy escribiendo requiera.

El personaje de su novela piensa: "Dime qué lees y te diré quién eres", ¿cómo imagina a su lector?

Me lo imagino como alguien con ganas de leer algo diferente y de que lo sorprendan en cada página.

Hay una frase en la novela: "Pueden acabar con un criminal, pero siempre habrá muchos más agazapados, esperando el mejor momento para atacar". ¿Podríamos decir que esa es la realidad de hoy en México?

El fenómeno criminal que está ocurriendo en nuestro País es multifactorial: falta de educación, de oportunidades, impunidad, ensalzamiento del reconocimiento social por medio del poseer, corrupción, rencor de clase, valores torcidos, como pensar que el que más transa es mejor, entre muchos otros. Así que mientras no se ataque de forma integral el delito, como lo han hecho en Uruguay, en Reino Unido o Nueva York, me temo que sí, que siempre habrá algunos más, agazapados, esperando para atacar.

*Reportera de El Ángel, periódico Reforma.

El Pozolero: madre sólo hay una y la receta secreta

Santiago Meza López (foto de AFP), mejor conocido como El Pozolero, era el número 20 en la lista de "Los más buscados" del FBI y fue detenido el 24 de enero acusado de descuartizar y desintegrar en ácido a 300 personas por órdenes de El Teo, ex operador de los Arellano Félix. A continuación, una entrevista de Grupo Reforma con la mamá de este ahora famoso ¿asesino en serie?. Ella creía que su hijo era albañil:

GUAMÚCHIL, Sin.- "Si lo hizo, lo hizo por necesidad, para sacar a su familia adelante", dijo Rita López, madre Santiago Meza López "El Chago o Pozolero", de quien creía era albañil, pero fue detenido el 24 de enero acusado de desintegrar en ácido más de 300 cuerpos en Tijuana, Baja California.

"Él se fue por que se le acabó el trabajo. No sé allá si la gente lo haya convencido para que hiciera otros trabajos", agregó la madre.

Sentada en una mecedora junto a una hornilla donde una de sus hijas cocina tortillas de harina para vender, la madre de "El Pozolero" aseguró que nunca se imaginó que su hijo se dedicaba a las actividades delictivas.

"No creo que sea cierto todo lo que se está manejando, él nunca tuvo dinero y dicen que esos ganan dinero de a montones y ´él nunca; cada vez que iba a Tijuana con la misma garritas lo miraba. Tal vez lo obligaron a decir todo lo que él ha dicho", argumentó la mujer.

"De niño era muy bueno y no porque sea mi hijo sino porque mucha gente lo dice. Era una persona muy servicial, no fue borracho no fue ni un perdido de su casa. Sí se iba a convivir un rato, pero se regresaba a su casa temprano, pero que haya derrochado dinero nunca.

"Trabajó de ladrillero, de peón, vendiendo periódico y de albañil para ayudarnos a salir adelante tanto a mí como a su papá quien falleció hace 4 años de enfermedad", mencionó Rita López.

De acuerdo con la información oficial, Meza Flores fue detenido el pasado 24 de enero y confesó haber desecho en ácido al menos a 300 personas por órdenes de Teodoro García Simental, "El Teo", ex operador del Cártel de los hermanos Arellano Félix que ahora trabaja para el Cártel de Sinaloa.

La noticia de la detención de "El Pozolero" le llegó a Rita López por boca de una de sus hijas, pues dice no querer ver la televisión o en la prensa por no mortificarse aún más.

"Le pido día y noche a Dios, le rezo todos los días a mi San Judas Tadeo para que me lo proteja y me lo cuide. Le digo a mi hijo que arregle todo porque quiero lo mejor para él y para su familia, lo que vaya a pasar que pase luego, para que esté con su 4 hijos y su esposa", asegura.

La mujer duda de los cargos que le son imputados a Meza López por las autoridades federales de ser el responsable de más de 300 homicidios en la ciudad de Tijuana.

LA RECETA SECRETA DEL POZOLERO

Y a continuación, la receta del Pozolero para desintegrar cadáveres difundida primero por la PGR y reinterpretada por nuestro buen amigo Dan T. en su columna del diario METRO:

Ingredientes:

 200 litros de agua, 2 costales de sosa cáustica, 1 tambo de metal, 1 tambo de plástico, Gasolina al gusto, 1 cadáver.

 Modo de preparación:

 1.- Se llena el tambo a la mitad con agua.

2.- Se le añade la sosa cáustica y se pone a hervir.

3.- Se descuartiza el cadáver y se pone aparte.

4.- Cuando el agua con la sosa comienza a dar el primer hervor, se añaden los restos humanos.

5.- Se deja cocinar a fuego lento por unas ocho horas.

6.- El punto exacto del narcopozole es cuando sólo queden los dientes y las uñas. Se apaga el fuego y se deja enfriar.

7.- Se vacía el contenido en el tambo de plástico y se traslada éste a un lote baldío en el que se tira el líquido y se le vuelve a prender fuego con la gasolina.

¡Buen provecho!

La muerte es cultura

Ahora, NotaRoja al servicio de la comunidad:

Celebrando 10 años de un sueño oscuro llamado La Sangre de las Musas, los invitamos a esta edición del festival de Asesinos en Serie asesorada por el expecialista Ricardo Ham, con material nunca antes exhibido en México, el Sábado 8 de Noviembre a partir de las 11am, pueden checar más info en http://www.myspace.com/carloscamaleon, buenas lunas:

El poeta (caníbal)

Me tomo la libertad de replicar aquí una minificción -sin desperdicio- de un autor cuyo seudónimo es "Revovatsu" y que publicó como comentario en un artículo sobre crimen, fama y realidad literaria mexicanapresentado hace unas semanas en el blog del sitio web de Letras Libres. Si alguien lo conoce, avísele por favor:
"El poeta se despierta una mañana gris como todas en la ciudad. Se da cuenta de que no va a ningún lado, el cuerpo caliente de su novia en turno sube y baja las sábanas al ritmo de su respiración. Se mesa los cabellos, está desesperado, por enésima vez han rechazado su obra magnífica; tontos, se dice, pero ya verán. Se decide, se la va a jugar, hará algo que le reditúe, que lo catapulte a la fama. Mira sus manos decidido, observa el cuerpo plácido de aquella mujer, sale de la recámara mientras murmura; ellos me obligaron, pinches burócratas de mierda."

Guía para elaborar el perfil de un asesino en serie

Un amplio, profundo, documentado y riguroso artículo crimonológico sobre el caso de José Luis Calva Zepeda, el Poeta Caníbal de la Guerrero, fue publicado en la página web del Instituto Nacional de Ciencias Penales, organismo dependiente de la Procuraduría General de la República.
Click en la foto para ir directo al sitio.


El asesino descuartizador José Luis Calva Zepeda fotografiado frente al palacio de Bellas Artes junto a Verónica, su penúltima novia. Ella lo visitó cuando él convalecía en el hospital Xoco por el traumatismo craneoencefálico sufrido al ser arrollado cuando trataba de huir de la Policía.

Cuento de Navidad

Por Enrique Morán

La cinta amarilla puesta por la Policía rodeaba la escena del crimen. La gente que transitaba por la zona cargando regalos no podía apartar la mirada y muchos morbosos se arremolinaban.
El comandante Barbosa caminaba de un lado para otro tratando de imaginar qué había sucedido.
En la calle de 5 de Mayo, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, yacía muerto un hombre; había sido apuñalado por la espalda y rematado con piquetes en el cuello.
Estaba vestido como Santa Clos.
Al revisar sus pertenencias, los peritos de la Procuraduría hallaron una credencial que lo acreditaba como empleado de una tienda departamental. Ese hombre era el encargado de tomarse fotos con los niños y recibir sus cartas.
El detective aventuró hipótesis del crimen. ¿Homicidio pasional? ¿Ajuste de cuentas? ¿Venganza de... un Elfo resentido? Parecía que el expediente de ese homicidio iría a parar a la “reserva”, el archivo de los casos sin resolver.
Barbosa terminó de fumar su cigarrillo, pisó la colilla y subió a su auto.
Al día siguiente, el timbre de su teléfono móvil lo hizo saltar de la cama. El comandante, enfurecido y extrañado a la vez, vio que eran las 5:00 horas.
“Jefe, ya van dos” sonó una voz por el auricular del teléfono. Un agente le reportaba el hallazgo de un cadáver en Francisco I. Madero. Otro Santa Clos apuñalado. La víctima era un empleado de un merendero, quien con su disfraz rojo y blanco, y una campana, invitaba a los transeúntes a pasar al hostal.
El hombre había recibido varias puñaladas en la espalda y otras más en el estómago.
Apenas acababa de llegar al lugar del homicidio cuando del radio del policía se escuchó una voz alterada. “Comandante, comandante, otro Santa Clos”. El policía contestó algo irritado: “Ya sé, ya sé, estoy en el lugar, aquí en Madero, afuera de los bisquets”. La voz al otro lado del radio hizo que se le erizaran los cabellos: “No jefe, es otro Santa Clos muerto. El tercero. Está en el Monumento a la Revolución”.
El temor de Barbosa se podía palpar. Un nuevo asesino en serie.
¿Acaso se había vuelto moda? El año pasado su mismo equipo había capturado a Raúl Osiel Marroquín Reyes, un sujeto apodabado “El Matalilos”, dedicado a cortejar homosexuales para luego secuestrarlos y matarlos.
Meses antes, ocurrió la captura de Juana Barraza, “La Mataviejitas”, dedicada a asesinar a mujeres de la tercera edad.
El último y más tenebroso caso fue el de José Luis Calva Zepeda, mejor conocido como “El Poeta Caníbal”, quien mataba a sus novias, las descuartizaba y luego se las comía. Él vio la carne frita en una sartén.
Pero para Barbosa el nuevo caso rayaba en lo absurdo. ¿Un asesino serial de Santa Closes?
Los principales periódicos pusieron la noticia en primera plana. En las esquinas los voceadores vendían el periódico Metro que mostraba a ocho columnas el cadáver del último Santa con sus barbas blancas teñidas de rojo.
Ahora Barbosa se enfrentaba al dilema de convertirse en un investigador reconocido al resolver esta ola de crímenes o sumirse en el descrédito que conlleva la impunidad. ¿Quién podría ser el homicida? ¿Un maniático fetichista? ¿Otro loco en busca de fama?
Lo cierto es que no podía permitir que se presentara otra muerte más.
De pronto a Barbosa se le ocurrió una idea que en primera instancia le pareció cómica. Pero para un caso raro, creatividad policiaca.
En el baño de un Sanborns se disfrazó como el viejo panzón y salió a la calle.
No fue difícil conseguir un disfraz, pues ante el temor de acabar con la barriga agujerada, muchos actores que posaban para la foto, optaron por no interpretar más a San Nicolás.
En la patrulla dejó su ropa, pero antes se fajó su 45 con 9 tiros útiles. Tenía pensado usarla sin vacilar. No quería matar al homicida, pero sí pensaba meterle un par de plomazos en las piernas y agregarle dramatismo a la captura.
Pasaron las horas y al comandante le dolían los pies de tanto caminar por la zona de la Alameda. Ya oscurecía y empezaba a creer que aquella idea había sido una tontería.
Tenía la boca amarga y el frío invernal lo entumía. Por ningún lado veía a alguien que pareciera un asesino serial. Lo único que consiguió es que madres con sus hijos se le acercaran para platicar. Aquella rutina ponía de malas al policía, pues no era paciente con los niños.
De pronto vio a un pequeño con una canasta de dulces y cigarros. Barbosa pensó en llamarlo para comprarle unas pastillas, pero antes de hacerlo, el niño se dirigió directamente hacia él.
“¿Ahora sí me vas a traer el carro de control remoto que te pedí?”, le reclamó el pequeño a Barbosa. “Si no me lo traes te voy a volver a agujerear la panzota”, advirtió el niño mientras mostraba un picahielo oculto en su mano junto a la canasta.
Barbosa se quedó helado. No se esperaba aquello. En ese momento no vio a ese joven como el asesino serial que buscaba, sino a una víctima más de la sociedad, de la pobreza, del chemo y la mona.
El comandante se acercó cauteloso al niño y le dijo que lo llevaría por su regalo para que él mismo lo escogiera. Con un discreto movimiento lo desarmó y lo asió con firmeza para encaminarlo hacia la patrulla.
Mientras conducía, Barbosa repasó el futuro inmediato del niño: el albergue, las trabajadoras sociales, los sicólogos, los tutores, el juez...
Pero antes de llegar a la agencia del Ministerio Público especializada, se detuvo frente a un almacén.

Quería cumplir su palabra primero. Después cumpliría con su deber.

The killing of America / El asesinato de EU

Un usuario del portal Youtube ha subido el clásico documental de Sheldon Renan "The killing of America" (EU, 1982). La película es un documento por sí mismo y una joya del cine independiente gringo, ya que logra reunir, con una visión crítica y periodística, las imágenes, audios y casos más relevantes de homicidios violentos intencionales ocurridos en Estados Unidos y otros países, acompañada de datos duros a través de un narrador y música original con el estilo progresivo que me recuerda las bandas sonoras creadas por Tangerine Dream en el cine de los años 70. Este recorrido por el caudaloso río de sangre que acompaña la historia de EU, seguramente fue fuente de inspiración para el cineasta Michael Moore (Bowling for Columbine, Farenheit 9/11, Roger & Me). Esta es la primera de las 10 partes del documental que puede consultarse completo en youtube.

La muerte de Caníbal, el poeta seductor

Miro el suéter inglés marca Gap de lana, color magenta y un paraguas corto, negro, con mango de madera laqueada que pertenecieron a José Luis Calva Zepeda, el poeta caníbal.
Una noche húmeda de agosto de 2007, José tomó del armario de su departamento de la colonia Guerrero el suéter Gap, limpio, cuidadosamente doblado y acomodado, como el resto de su ropa en las gavetas de su armario, y caballerosamente se lo ofreció a C. para que ella se protegiera del frío y la lluvia en su camino de regreso a casa después de haber cenado fondué juntos en la casa de él. Ella se negó, él insistió.
“Llévatelos, ándale, luego me los devuelves”, le dijo José. C. aceptó las prendas, pero ya no pudo devolverlas. Unos días después, la Policía detuvo a José en su departamento de la Guerrero. En la vivienda estaba el cadáver de su última novia, Alejandra Galeana Garavito, reportada como extraviada por su madre. Él la había estrangulado luego de discutir con ella mientras él estaba intoxicado con alcohol y cocaína. Luego le cercenó un brazo y una pierna con ayuda de un cutter y un cuchillo de cocina. Había cortado varios pedazos de carne de las extremidades y los había envuelto en papel aluminio. Otra parte la frió en un sartén. Los huesos pelados de un antebrazo estaban en una caja de cereal. Se le acusó también del asesinato y descuartizamiento de su anterior novia, Verónica Martínez Casarrubias, en Chimalhuacán.

Verónica Martinez Casarrubias y José Zepeda.

Varios homicidios similares en el oriente de la Ciudad de México, entre ellos el de una prostituta apodada La Jarocha, parecen indicar que José mató a otras mujeres.

La Jarocha. Presunta víctima del poeta caníbal.

Los homicidios, sin embargo, quedarán impunes, ya que José amaneció ahorcado con un cinturón en su celda del área de ingreso del Reclusorio Oriente del DF el martes 11 de diciembre. Según el cronotanatodiagnóstico, su muerte ocurrió a eso de las 00:00 horas de ese día. En su sangre había cocaína. El juez aún no le había dictado sentencia.
José acababa de terminar de redactar a mano la sinopsis de su novela “Caníbal, el poeta seductor”, y es el texto que debe aparecer en la contratapa del libro que su familia planea publicar (se respetan ortografía y puntuación):

“Sinopsis. ‘Los últimos momentos del caníbal seductor’
Una mujer ya en sus últimos momentos de parto abandona a su hijo en un lote baldío. Milagrosamente una perra callejera lo crió y el infante logra sobrevivir creando una resistencia sobre la vida.
El pequeño es adoptado por un viejo bibliotecario, quien le pone el nombre de Dante. este hombre lo enseña a escribir y especialmente le inculca el hábito de la lectura, teniendo como género favorito la poesía.
Dante se convierte en un poeta innato de extraordinaria calidad literaria, sin embargo, él nunca siente lo que escribe.
Su poesía es impecable, él desarrolla una personalidad magnética, carismática y avasalladora y se convierte en un conquistador empedernido, por medio de su exactitud con las letras.
Es justo en medio de una de sus aventuras en el que recuerda sus instintos, por lo que comete su primer acto de canibalismo.
A partir de aquí, el caníbal encuentra el verdadero placer. Le da por escribir poesía y comienza una serie de asesinatos seriales, dejando una huella en todas y cada una de sus víctimas: una poesía escrita sobre la piel.
Sociedad y autoridades se encuentran consternados ante esta ola de crímenes. Una mujer policía es el señuelo para encontrar al caníbal, aunque está en juego la vida misma del señuelo.
El encuentro es inevitable y una lucha sicológica se desata entre ambos.
¿Será el destino de cada uno de ellos, es una leyenda, un mito o una realidad?
El lector podrá descubrirlo ..."

Y una frase póstuma que podría ser el final de su novela (la personalidad disociada):

"Entonces el caníbal al verse rodeado, decidió tomar el camino más fácil. Así de esta forma iba a serle más sencillo iniciar su nueva vida con su muerte. Iba a buscar a su madre en otras dimensiones. Porque aquel que no tiene madre carece de origen. FIN"


Y el mensaje dejado a su madre:
"No se qué pasó por mi vida, pero me perdí, perdí todo lo que tuve y lo que tendría. Deje ir tus palabras de amor y aún más tus noches en vela por cuidar de mi ser. Mientras llorabas yo indolente callaba sin más. Tu consejo no servía ya para mí, era invencible sin darme cuenta me rodié (sic) de gente extraña que solo vino a dañarme más de lo que estaba.
Hoy aquí tras estas rejas que me aprisionan junto al silencio de estos fríos y largos pasillos te digo con el corazón entre mis manos no me dejes de ti, y sobre todo perdóname mamá."

Y el mensaje dejado a sus hermanos:
“Estoy resuelto a irme, no soporto mas el peso de mi desgracia intente perderme en el falso camino y solo consegui hundirme mas solo pido que se conserven mis letras ya que es lo unico bueno que he hecho en la vida no puedo escribir mas me voy y perdon por el dolor tan grande que les causo”.

Y algunas frases de José Calva en la última entrevista publicada tres días antes de su muerte en los periódicos Reforma y Metro. Llama la atención el hecho de que en algunas partes de esta entrevista, el poeta caníbal se disocia, separa al hombre bueno del hombre malo, dos personas en un cuerpo, se refiere al escritor como José Zepeda y al asesino como José Luis Calva:

“Soy un ser que bajo alguna situación, sin querer justificar nada, cometió un error, cometió un delito. No soy el monstruo que se me ha dibujado, soy una persona que cometió un error, que está arrepentida y que tiene el deseo de seguir viviendo, no importa si me voy a quedar 50 años aquí encerrado”.

“Nunca he estado apegado, este, yo la quiero, la respeto mucho, ella tiene sus razones de ser como es, como fue y como será... nunca la juzgué, ya en una etapa madura entendí que pues si ella era así ella sabría porque, pero nunca la juzgué, no me considero todavía en esas posibilidades de ser juzgador". (Sobre su madre)

"¿Por qué escribir eso o pensar eso?, puedo decir lo mismo de 'Krish, El Aprendiz de Mago', que es una de mis novelas, y no por eso soy Merlín.
"El escritor tiene la libertad, imagínate que como periodista escribes sobre el caníbal, y llegas a tu casa en la noche y cometes un acto de canibalismo, no, tenemos la libertad de profesión, qué es lo que puedes escribir para que no piense mal la gente". (Sobre escritos en los que habla de la muerte o antropofagia).


C. no quiere volver a ver el suéter Gap color magenta y el paraguas con mango de madera laqueada. Se enamoró de José Luis Zepeda y vive pensando que pudo haber sido la siguiente víctima de Caníbal, el poeta seductor.

José Luis Calva Zepeda, en la rejilla de prácticas durante una audiencia pocos días antes de suicidarse.

(Gracias a Sofía S.)