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La Coctelera

Categoría: Artículos sobre nota roja

Manual póstumo del fotoperiodista Rubelio Fernández

Compilación y foto: El Master

Lección 1: "Para lograr una buena fotografía hay que acercarse a las personas y a las situaciones, el problema es que a veces sales madreado".

Lección 2: "En este trabajo no importa que seas feo, lo importante es que seas cabrón".

Lección 3: "Usa siempre el casco: si lo dejas en la moto, te lo roban; si no te lo pones, te rompen la cabeza".

Lección 4: "Si quieres que tus fotos sean únicas, acostúmbrate a trabajar solo y a ser egoísta".

Lección 5: "Las lesiones más graves en este negocio no son las de arma blanca, sino las de arma blanda".

Lección 6: "El único lente que necesitas para esta chamba es el gran angular, el telefoto pesa un chingo y sólo sirve para Deportes y Espectáculos".

Lección 7: "Busca siempre regresar a la redacción con la foto de portada, sal siempre a la calle en busca de la foto principal del periódico, si no tienes esa actitud, vales madre".

Lección 8: "Nunca tomes una foto que no tengas el valor de publicar".

Lección 9: "Se necesita valor, ser audaz y osado, pero eso no te hace mejor persona. Debes conservar la cabeza fría, porque la foto tiene que decirlo todo".

Lección 10: "La cámara es agresiva, por eso el fotógrafo tiene que ser valiente y cínico en algunos casos, que sea normal para él llegar y tomar la foto aún cuando está en circunstancias difíciles".

Lección 11: "En este trabajo estás expuesto a la corrupción y al dinero mal habido. Si decides ser honesto, nunca tendrás mucho dinero".

Lección 12: Lo peor es enfrentarse a gente enardecida que acusa a la prensa de vendida, que te acusa de que vas a publicar lo que quieres. Además, las fotografías son evidencia y hay personas a las que no les gusta que les tomes fotos en situaciones de violencia o crimen".

Lección 13: "Si las cosas se empiezan a poner muy cabronas, échate a correr".

Lección 14: "Nunca te enemistes con un policía, pero tampoco lo hagas amigo".

Lección 15: "El secreto de una buena foto es llegar a tiempo, aunque en el llegar te vaya la vida".

Las boludeces de Felipe Calderón o la angustia presidencial de mitad del sexenio

El Presidente de México ha decidido quemar el cartucho que suelen disparar en caso de emergencia todos los presidentes, tanto del PRI como del PAN, para capotear la violencia rampante que padecen los mexicanos: echarle la culpa a la prensa de los problemas que él no sabe o no quiere, pero que por mandato de ley está obligado a resolver.
Calderón, como cada presidente en turno, ya usó la tribuna de un evento oficial para acusar que los periodistas son los culpables de las barbaridades de los narcotraficantes y de paso sugiere que los medios de información deberían dejar de ser espejos, heraldos, de la sangrienta y terrorífica realidad mexicana, y que hablen de lo bonito, lo seguro, lo justo, lo culto y lo honesto que es México, como la línea que le tira a los embajadores.
El asunto no es menor, dado que el grado de la percepción, real o subjetiva, de la inseguridad interna es inversamente proporcional a la inversión extranjera. Se agrega el componente económico, de dinero pues, que es lo que le interesa al presidente. Es decir, Calderón le está pidiendo a la prensa mexicana que oculte las montañas cadáveres y le mienta a los extranjeros para beneficiar México y a sus habitantes, a pesar de que los únicos que se benefician actualmente son los políticos, los gobernantes y sus incondicionales empresarios.
Tremendo caradura y gilipollas demuestra ser este inepto abogado por pretender tapar el sol con un dedo. Su reacción es como el clásico arrebato infantil que consiste en cubrirse los ojos o los oídos para aislarse del entorno y no enterarse de algo o alguien que lo interpela.
Pero hoy sí se voló la barda retando a proponer soluciones a quienes critican la guerra contra el narco y la ineficacia del gobierno de derecha nauseabunda que él encabeza.
Muchas veces, muchas personas y grupos han insistido hasta el cansancio en que el remedio inmediato a los problemas derivados del tráfico ilegal de narcóticos es su liberalización parcial y controlada por el Estado mismo, arrebatarle el negocio a los narcos y administrarlo y gravarlo en beneficio del país y su desarrollo. Lo han dicho Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa y 1 millón de personas y organizaciones más de todas nacionalidades y especialidades en diferentes momentos, pero en similares situaciones.
Testarudo o cobarde debe ser alguien para no asumir su responsabilidad histórica en un momento coyuntural como el que atraviesa México, por eso a Calderón le calza bien la máxima de "no hay peor ciego que el que no quiere ver", pero en este entierro Barack Obama también tiene una vela, ¿o no?

Pedofilia ¿arte o delito?

La famosa fuente Manneken Pis en Bruselas, Bélgica, ¿es arte o una escultura sucia y degenerada que ensalza y promueve la pornografía y la explotación infantil y que por lo tanto debería ser destruida de inmediato y su autor, constructor y quien permitió su exhibición deben ser procesados penalmente?

Ya no sé si, como decía el jefe Gus, pegarme un tiro o tirarme un pedo. Resulta ahora que el tema vuelve a encenderse con la detención del cineasta Roman Polanski en Suiza por pederastia, la captura en México de una banda de pornógrafos infantiles, la censura a una foto de la actriz Brooke Shields desnuda cuando tenía 10 años de edad que se exhibiría en la galeria Tate Modern de Londres, y la cancelación en Puebla del rodaje de la película "Memoria de mis putas tristes", basada en la novela de Gabriel García Márquez, y denunciada ya ante la PGR (su guión, porque ni siquiera ha comenzado el rodaje), acusada de hacer apología de la pederastia, curiosamente en el estado del gobernador acusado de proteger a pederastas (qué ironía o qué hipocresía), queda claro que la polémica desatada alrededor de este asunto tiene una tendencia cíclica. Cuando se trata de un delito, que los culpables asuman las consecuencias de sus actos, pero criminalizar las expresiones artísticas y culturales hoy es regresar a la época del Oscurantismo, la Santa Inquisición y el Terror. Es un tema interesante para discutir, pero en realidad es un falso problema que sólo prueba que el ser humano, tras tantos años de "civilización", sigue moviéndose erráticamente en la doble moral que lo oprime y caracteriza. En un texto, una película o la música, una referencia pedófila (ejemplos hay miles, Nabokov, Sade, Carroll, Fernando Vallejo, Pasolini, Bukowski, The Doors...) es arte y se permite, pero en una foto o video, hoy, es un delito. Adelante, invitamos al gobierno de Puebla y a quienes se oponen al rodaje de Memoria de mis putas tristes a perseguir y linchar en público a García Márquez, a organizar una quema pública de todos los libros existentes de Sade, Nabokov, Lewis Carroll y Fernando Vallejo (¿recuerdan la historia de la gran novela "Farenheit 451", de Ray Bradbury? ¡qué actual!), a escupirle a los antiguos griegos porque eran unos consumados pederastas, a destruir los discos de Jim Morrison... Qué estupidez, es decir, los ex integrantes del grupo Timbiriche, la niña de la película E.T. y el actor de Mi Pobre Angelito y miles ex niños artistas más se quejan hoy agria y públicamente o admiten que sus papás o representantes los explotaron, les robaron y abusaron de su confianza (esos son delitos no?), pero nadie se escandaliza y hasta lo ven normal, ¿acaso no es el mismo caso?, por qué algo se criminaliza en ciertas circunstancias y en otras no?, no es contradictorio?, no es arbitrario?, no es bárbaro?, el arte, al menos en teoría, está sobre las leyes y la moral porque es libre, revolucionario y provocador,  mientras que las leyes y la moral esclavizan el cuerpo y la mente, ¿no es verdad?. No pretendo hacer apología del delito y celebro que los derechos de los niños sean protegidos ahora más que nunca, pero vamos, hay cien o mil fotógrafos o artistas visuales serios que han hecho amplísimos estudios sobre niñas y niños desnudos, púberes, adolescentes, pero ahora esos mismos artistas serían encarcelados ¿o no?. Los niños y niñas de regiones africanas, asiáticas o latinoamericanas fotografiados desnudos porque no tienen con qué cubrirse o simplemente porque la costumbre es no cubirse ¿qué son?, ¿imágenes pornográficas o periodísticas?, ¿por qué esos niños y niñas "pobres y feos" no tienen los mismos derechos de otros niños de no aparecer desnudos en los medios o de que no se lucre con su imagen?, ¿porque son de otra clase?, ¿porque son diferentes? ¿porque son inferiores?, ¿por qué el trato diferenciado?. Incluso la dirección IP de los autores de este blog podría estar ya en la mira de la ciberpolicía o los cibercensores por publicar una foto de dominio público que se publicó en la revista Playboy y que fue considerada artística por curadores y corredores de arte británicos, y que a juicio de la ciberpolicía entraría en la categoría de "pornografía infantil". Existen playas nudistas familiares, sobre todo en Estados Unidos y Europa, en donde los niños aprenden la cultura del naturismo o nudismo y nadie se ofende o se siente agredido ni criminalizado por el hecho de que adultos desnudos convivan en paz y respeto con niños y niñas desnudas (???). El caso más curioso para nuestro gusto es el de la estrella porno Traci Lords (es una súper historia la de ésta, ahora señora, que todavía anda actuando por ahí en Estados Unidos, pero ya no en filmes XXX), quien rodó sus primeras películas cuando tenía 17 años, ella ocultaba entonces su edad real dicen quienes la contrataron, lo absurdo es que esas películas de principio de los años 80, están prohibidas hoy todavía en países como Holanda (país tan permisivo por cierto en el asunto de las drogas), porque argumentan que es pornografía infantil. El sexo forzado y el abuso sexual debe perseguirse y castigarse, pero el sexo consensuado no. Nosotros creemos que la morbosidad y la perversión no están en la imagen ni en el fotógrafo, sino en quien la contempla. La morbosidad y la perversión no están en los libros ni en sus autores, sino en quien los lee. La morbosidad y la perversión no están en la película ni en su director, sino en quien la mira. La morbosidad y la perversión no están en la canción ni en el cantante sino en quien la escucha. Pero el Estado y la Iglesia (que son exactamente lo mismo, entidades monopólicas del poder), como siempre, tienen la última palabra. ¡Qué porquería de mundo sería éste si no sabemos o aprendemos a ver la gracia, la inocencia y la maravilla de la naturaleza y el ser humano reflejadas en el cuerpo de un niño como el que nosotros fuimos alguna vez! (Gracias a la colega A.D. por promover la discusión del tema en su blog infogratiss)
Aquí les dejo la liga a un interesante artículo con fotos sobre el asunto de la imagen que aparece abajo de estas líneas y una entrevista con un fotógrafo especializado en desnudo infantil que opina al respecto.

Título de la foto: "Spiritual America" (1975). Autor: Richard Prince.
Esta es la imagen que fue descolgada por la policía británica de la galería Tate Modern, que la había incluido en su exposición llamada "Pop Life, Art in a Material World". La muestra que se exhibe actualmente incluye además esculturas y fotografías de Jeff Koons y su entonces esposa Cicciolina teniendo relaciones sexuales, figuras hipersexuales de Takashi Murakami, y obras del performancero Cosey Fanni Tutti, quien trabajó en la industria del cine pornográfico. ¡Háganme el cavor fabrón!

 

Imágenes que gritan y enmudecen

Sólo diremos aquí que esta noticia, ya vista como normal, ocurrió este año en Uruapan, Michoacán, una plaza disputada por narcogrupos denominados "Los Zetas" y "La Familia". Dos cadáveres de sexo masculino, atadas las manos, vendados los ojos, torturados y descuartizados. Uno de ellos con los genitales mutilados. Estas imágenes obligan al laconismo del mensaje. Explicar el brutal mensaje a través de una leyenda escrita con plumón en una cartulina resulta reiterativo, pero así es la propaganda, la moderna estrategia de medios de las narcomafias del siglo 21 que comprueba la tesis de Giovanni Sartori y su "Homo Videns", el hombre que aprende y vive a través de las imágenes. Es el nuevo terrorismo, pero no es diferente al tradicional, es el tormento de la Santa Inquisición, es la crucificción romana, es la mutilación musulmana, es el empalamiento al estilo de Vlad Tepes, el emperador de Valaquia, es el sacrificio azteca, es el desmembramiento de condenados o enemigos en diferentes regímenes y épocas por medio de caballos, es la guillotina francesa, el sable japonés, la cimitarra árabe, (exhibir las cabezas cortadas es una costumbe antigua y fue vista como un acto normal), es el gas Zyklon B de las cámaras nazis, es la carnicería desbocada cuerpo a cuerpo entre Tutsis y Hutus, es el secuestro, la tortura y la desaparición promovidas y ejecutadas por las dictaduras, es el genocidio y el crimen en masa de las bombas de napalm de EU sobre Vietnam o de los misiles sobre Iraq... es la historia universal contada a través de sus métodos de tortura, ejecución o exterminio, es la violencia extraída de los códices, los libros y la tradición oral transmitida en vivo vía satélite o por internet, es el odio, el poder, la arrogancia, la estupidez, la destrucción del hombre por el hombre. "Es México mis valedores", diría el buen Tomás Mojarro.

Mujeres asesinadas o Tortura y mutilación en tiempos del narco

El número de mujeres asesinadas, independientemente del móvil y el mecanismo, crece de manera galopante en México, así lo denuncian actualmente decenas de organizaciones. Ya ni hablar de las muertas de Juárez que es, ha sido y será el caso paradigmático de la violencia contra la mujer como sistema, institución y cultura. La gravedad de los crímenes cometidos contra la mujer, y digo mujer porque me parece que la violencia contra una mujer debe ser percibida, por ética y principio, como violencia contra el género mismo por las proporciones del caso, es uno: que muchos de estos homicidios son tratados con desdén, apatía o negligencia por parte de las autoridades encargadas de procurar la justicia, dos: que por lo anterior muchos de estos casos quedan impunes, y 3: que el perpetrador casi siempre es un hombre. Particularmente vulnerables son las mujeres dedicadas a oficios que representan ganancias económicas elevadas e inmediatas, y por qué no, emocionales también, como el servicio sexual en todas sus variables, llámense escorts ejecutivas o simplemente putas, o incluso el de bailarinas eróticas o teiboleras. Evidentemente la mujer que decide de manera libre y conciente ejercer estos trabajos (y no hablo del delito de trata de personas que es muy distinto) , porque sí señores, es trabajo, fuerza de trabajo sexual que en México y muchos otros países no tiene la relevancia ni la regulación ni la justicia social que merece y que sí tiene en otros países como Holanda o Alemania, donde las sexoservidoras están organizadas y tienen los mismos derechos y obligaciones ante el Estado que cualquier otro ciudadano. Pero la situación de las mujeres marginadas en América latina es todo lo contrario, es, diría yo sin temor a usar adjetivos exagerados o escandalosos: espeluznante y vergonzoso. En pleno 2009, cuando se organiza en Mérida, Yucatán, la V Olimpiada Internacional de Física o cuando la opinión del Premio Nobel mexicano Mario Molina se deja escuchar en los foros académicos mundiales, haya tanto odio y desprecio a la mujer en este país, haya hombres que las traten como seres inferiores, o peor, como objetos desechables de placer efímero o puro valor utilitario, y con el terrorífico cinismo de saberse intocables, incluso con "la razón" o como depositarios del monstruoso placer que podría haber significado la obra macabra que aparece en la secuencia fotográfica siguiente. Vaya un homenaje a las mujeres que trabajan con su cuerpo y que son víctimas de la brutal y absurda violencia masculina.

La víctima:
"...pero ya no termina la frase porque siente unas manos fuertes y de venas resaltadas que la inmovilizan, la punta de algo que le pica el cuello; el resoplido de una nariz, que de poder verla está segura de que ya no le recordaría a su primo, que exhala furia; y sabe, ahora está segura de que sí, de que su mamá siempre tuvo razón, que una es la más estúpida."

La amiga:
"El jadeo que te produce el esfuerzo dificulta incluso tus pensamientos. Con trabajo llegas hasta la puerta de tu piso. Te limpias el sudor de la frente, abres la puerta y ahí, en medio de tu cuarto de estar, en el piso, a menos de tres metros de ti, está un tío en cuatro patas, como un lobo arriba de un ciervo, mirándote. Está cubierto de sangre, mirándote, gime, mirándote. Y debajo de él está el cadáver de una mujer, ¿Betty? No, no puede ser Betty. El hombre comienza a incorporarse, te mira, no te quita la vista de encima. Sus ojos parecen resplandecer entre el rojo sangre que cubre su cara. Tú das unos pasos hacia atrás. El hombre te mira, camina hacia ti, se acerca, das media vuelta y corres, corres. Dios, qué acabas de ver. No es posible. Los peldaños están bajo tus pies, y los recorres sin pensar. No puedes pensar en nada. La fiera viene detrás."

El policía:
"Tenemos la obligación de siempre dar crédito e investigar para llenar el reporte, así que la acompañamos hasta su piso. Me sentía ridículo, creía que la tía estaba flipada y lo había inventado todo. Sin embargo, mi compañero y yo seguimos el protocolo, tomamos todas las precauciones del caso, y tal y como creíamos nos encontramos con un piso como cualquier otro, sólo que en éste nos tenían de regalo el cadáver descuartizado de una mujer. Y entonces supe que sí había un loco, pero que estaba prófugo, confundiéndose entre la gente. El lugar era pequeño, con una sola recámara, en orden, con cosas de mujer. En el cuarto de baño, minúsculo, que olía a humedad, había rastros de sangre. El lavamanos estaba manchado de rojo y el jabón tenía espuma rosa. En el piso, había un charco marrón y una toalla manchada. Por más empeño que haya puesto en limpiarse el tío, no pudo haber quedado impecable. No me lo podía imaginar caminando, a plena luz del día, con sangre seca, sudoroso, agitado. Alguien tuvo que haberle visto, ¿qué pensaría ese alguien? Lo más seguro es que nada. Hoy en día, a la gente nada le importa. Nadie quiere involucrarse, nadie da nada a cambio de nada. Es muy difícil que las víctimas denuncien. Tienen miedo y prefieren quedarse con su dolor. Ya no se diga cuando se trata de testigos."

La reportera:
"Abrí la puerta y lo que vi me demostró que estaba en un error, que no, que no estaba acostumbrada, jamás lo estaría ante algo similar. Muchas veces he visto cuerpos mutilados, desmembrados, vísceras ennegrecidas y embarradas en los neumáticos de un automóvil, restos de una última cena revueltos con materia fecal e intestinos en una carrocería, pero siempre estas imágenes son producto de un accidente, de un desafortunado cruce de casualidades, de negligencia, de destino. Jamás había visto una escena de este tipo sabiendo que eso había sido obra humana, que unas manos, un cerebro, una conciencia similares a los míos habían sido capaces de hacer algo así."

 *Fragmentos de la novela "Muerte Caracol", de la escritora mexicana Ivonne Reyes, reproducidos con permiso de la autora.

Marchar 'exigiendo', un gasto estéril de energía

Marchas chaladas como la del sábado 30 en la Ciudad de México han sido, son y seguirán siendo INÚTILES, justo como la del 2004 y de 1997, lástima de organización social y qué asco de solidaridad de CLASE, pero qué chulada de postal con veladoras en el Zócalo. EXIGIMOS..blablabla, ¡qué ingenuidad! el gobierno no le da NADA al ciudadano, al contrario, LE QUITA demasiado; la gente trabaja, vive y se organiza A PESAR DE las autoridades, A PESAR DEL gobierno, A PESAR de los políticos. Lo que debería hacer la gente en vez de andar EXIGIENDO!!! es TOMAR lo que por derecho les corresponde, es formar células sociales autogestivas de seguridad comunitaria, formar redes de autoprotección, interactuar con sus vecinos, crear un directorio de vigilantes ciudadanos para reaccionar en caso necesario, respetar y hacer cumplir las leyes y reglamentos, diseñar círculos virtuosos de trabajo y participación colectiva en cada barrio, en cada pueblo, en cada colonia, y sobre todo DENUNCIAR y no fomentar ni tolerar conductas ilícitas, YA ESTÁ VISTO Y COMPROBADO que ni la policía ni el ejército ni el inútil sistema carcelario sirven para frenar la delincuencia y, si se trata de la violencia del narcotráfico, la ÚNICA SOLUCIÓN viable y efectiva es despenalizar el tráfico y consumo de drogas, tal y como se hizo con el alcohol y el tabaco, así se acabará la narcoviolencia de la noche a la mañana. PUNTO.

Periodismo negro y lo peor del horror

Retomo una interesante entrevista publicada por Mario Vázquez Barrios el 16 de julio en el periódico El Financiero con el periodista y escritor Eduardo Monteverde (Tacubaya, México, DF, 1948), autor del muy recomendable libro de crónicas periodísticas "Lo peor del horror", ganadora del premio Rodolfo Walsh a la mejor obra de no ficción en el marco de la semana negra de Gijón, España, 2005:

-¿Qué diferencia hay entre nota roja y periodismo negro?

-Las pondría a las dos en la misma línea. Son dos territorios que comparten una misma frontera. Y más en México, en donde los políticos son más objeto. Digamos, el periodismo negro es más político mientras la nota roja es más civil. México es un asco; es un vertedero donde están mezcladas las dos.

-¿Ubica límites para este periodismo: la necrofilia y el morbo?

-Para el espectador, el morbo es casi instintivo; es un mecanismo de alerta y lleva instintos de sobrevivencia. A diferencia de los mamíferos, que ven un cadáver un rato y se van, el ser humano se queda en el teatro de los hechos para ver posibles soluciones. Al humano le atraen los enigmas o huye. Es también profiláctico.

-¿En qué sentido lo es?

-En que previene. Eso no quiere decir que mejore la condición humana. No sé si aumente el crimen en números relativos. En números absolu- tos sí, porque hay más hacinamiento, pero las situaciones del crimen sí son las mismas de Aristóteles y de Platón. Las situaciones dramáticas de Aristóteles siguen siendo motivo de nota roja y de novela policiaca. Ahí está la súplica, el rescate, el crimen perseguido por venganza, venganza de parientes sobre parientes, persecución, desastre; víctimas de la crueldad o la venganza; rebelión; enigma, logro, consecución, rivalidad entre parientes; adulterio; locura, imprudencia fatal, involuntarios de amor, sacrificio por un ideal. No es nada nuevo.

-¿Hay un elemento de periodismo negro que esté atado a la consecución del poder, el desaparecer a otro?

-Es aterrorizar a la opinión pública. Poner cabezas a las afueras de los municipios es una barbarie desde antes que se inventara la civilización con la agricultura. Siguen siendo los mismos patrones. Hay un progreso técnico, pero no hay un progreso moral.

-Llaman la atención tres palabras: horror, cancerbero, neblina, implícitas en sus tres novelas. Usted, al plasmarlas como escritor, ¿se puede quedar encadenado?

-Para nada es un exorcismo y para nada hay cadenas. Es una profesión. Yo no creo en el escritor atormentado que escribe desde la sangre, la ira. Se escribe desde la mesa y se inventan personajes. Es un conocimiento falso que resulta verdadero. Es una paradoja. Ese conocimiento falso se llama ficción y existe. Pero a mí no me atrapan mis personajes, ni sueño con ellos, ni tengo pesadillas. Y lo de la oscuridad, es una gran metáfora inherente a toda la humanidad. El hombre es un animal diurno, luminoso. En la oscuridad duda, titubea. El hombre inventa demonios. Precisamente los primeros demonios son animales nocturnos. El hombre no sabe qué animal lo va a agredir en la noche. El miedo es una de las emociones primarias, es la más fuerte.

-En la novela negra, Hammett imprimió fuerza a sus escritos porque él era detective privado. En su caso, como médico patólogo, ¿qué elementos pueden advertirse?

-Ninguno. Chéjov escribió cosas truculentas como el Pabellón número 6; William Carlos Williams era poeta y nunca escribió sobre medicina ni muertos; Jimmy Thompson, que era escritor, tiene una de las mejores caracterizaciones de un asesino psicópata en El asesino dentro de mí; Raymond Chandler, que no era médico, tiene estupendas descripciones de los médicos corruptos en Los Ángeles en los años cincuenta.

-¿Cómo un ciudadano común se detona en asesino? ¿Ha pensado en esa idea?

-Desde luego. Stanley Mildred, de la Universidad de Yale en los años sesenta, hizo un experimento donde se le hacían preguntas a una persona detrás del video de una cámara. Si no contestaba, le aplicaban un toque eléctrico; pero hubo un instructor que decía aplícale más, aplícale más hasta que la corriente era tan alta que pudo fulminar al que estaba haciendo el examen. Ahí se ve este grado de compulsión por hacerle daño al otro. Yo no creo en la otredad, ni en el otro. Sartre dijo: El otro es el infierno. A la gente no le importa, llega un momento en que achicharra al que sea. Ahí está la Alemania nazi con su bestialidad. Marc Behm tiene una novela sobre esta compulsión asesina de los nazis: La reina de la noche.

Crédito de la foto: ARTURO CAMPOS CEDILLO La Jornada

De testigos a protagonistas

Durante su trabajo cotidiano, muchos periodistas se topan con la disyuntiva, con la necesidad moral, con el instinto, de intervenir en los hechos que cubren, principalmente en aquellos donde está presente la desgracia humana. La resolución del conflicto está en el criterio del periodista y se trata de una decisión libre e individual que no tiene nada que ver con la ética profesional. Ejemplos existen muchos. Aquí presentamos dos pequeños casos de fotorreporteros mexicanos que cruzaron la línea del deber y pasaron de testigos a protagonistas de la noticia: uno de ellos, Enrique Metinides, el decano del fotoperiodismo mexicano.

Junto a un socorrista de la Cruz Roja, Enrique Metinides carga a un niño herido hacia una ambulancia luego de un accidente vehicular ocurrido en la Ciudad de México en 1972.

El fotógrafo Martín Urista (playera roja) arriesgó la vida al rescatar a un niño que segundos se ahogaba en la presa Sanalona.

"Cuando vi que se ahogaba, pensé ahorita llegan rápido a ayudarlo y yo tomo la foto del rescate, pero tardaron y miré que se hundió y ya no salió mientras su madre lloraba desesperada sin poder ayudarlo, no pude con eso y dejé mi cámara y me aventé con todo y zapatos, y lo pude salvar gracias a dios, su mamá me estuvo agradeciendo en todo momento", relató Martin Urista Morales, reportero gráfico del diario El Debate de Sinaloa, luego de salvar a un niño que se ahogaba en la Presa Sanalona de Culiacán, Sinaloa, el 23 de marzo de este año.
Esta mención viene al caso por la polémica del papel del periodista frente a los hechos que cubre y que fue desatada por la fotografía del buitre acechando a un niño africano agonizante hecha por el difunto fotorreportero Kevin Carter, cuya historia narramos en Nota Roja: "El buitre y el fotógrafo" e "Informar ante todo, incluso ante un niño muriendo".
El periodista convertido en rescatista fue blanco en años anteriores de amenazas y agresiones por dar testimonio con su trabajo de abusos y delitos cometidos por agentes de la autoridad en su estado.