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La Coctelera

Categoría: Arte

Carving a giant, Gorgoroth, black metal noruego

Los Rucos de la Terraza, Pedazo de Puerca

Explora escritora al asesino serial

Películas, literatura o reportajes sobre los criminales representan un intento por comprender esas mentes que sorprenden y asustan.- Ivonne Reyes
Foto: Edgar Medel

Por Beatriz De León*

Contrario a lo que se piensa, las obsesiones y la carencia de empatía de los asesinos seriales los hacen menos complejos, pero más incomprensibles que el resto de los mortales, asegura la escritora Ivonne Reyes, autora de Muerte caracol, publicada en breve por Conaculta y el Gobierno del Estado de Querétaro.

"Tienen un aura de extrañeza, son ajenos, y cada acercamiento a su vida, ya sea mediante películas, literatura o reportajes, son intentos por comprender esas mentes que nos sorprenden y asustan".

En 2009, Reyes obtuvo el primer lugar en el concurso Una Vuelta de Tuerca, con la novela Muerte caracol, inspirada en el caso del asesino serial William Richard Bradford.

Reyes explica que la forma en que la psicología criminal aborda al serial killer, buscando en su historia familiar la causa de sus aberraciones, se parece a la forma utilizada, en general, para construir un personaje.

"Pienso que los asesinos seriales de la vida real parecen personajes de ficción, así que el salto al cine o la literatura es natural".

¿Qué es lo que le atrae del género negro?

Debo aclarar que no sólo escribo género negro. Me gusta mucho escribir cuento realista. Muerte caracol es, de hecho, una crítica hacia la novela negra tradicional.

Del género negro me atrae que aún tiene muchas posibilidades. Pareciera que ya todo está dicho, pero en esa dificultad precisamente están las oportunidades de encontrar nuevos y originales caminos. Mi novela se basa en la forma. Si ya todo está dicho es en la forma de decirlo donde se puede hallar la diferencia.

De la "nota roja" mexicana, ¿le ha seducido alguna historia?

Me parece que en la nota roja se tiende a villanizar al culpable y santificar a las víctimas. Por ello, me encantaría conocer qué pasó detrás del crimen de Cumbres (en Monterrey), el caso de Diego Santoy y Erika Peña. Sin darle absoluta credibilidad a Diego, creo que Erika no es totalmente inocente.

Esas relaciones me parecen interesantes, pues es en el amor donde se gesta el germen criminal. Se han documentado muchos casos así, como el de Martha Beck y Raymond Fernández, Los asesinos de los corazones solitarios, o el de Pauline Parker y Juliete Hulme, las adolescentes asesinas en las que se basa la película Criaturas celestiales. Son relaciones viciosas, donde se compenetran tanto que se creen con el derecho de matar a los que consideran un obstáculo para su amor o inferiores a ellos.

 Recientemente, el escritor irlandés John Connolly declaró que la mayoría de los lectores de novela negra son mujeres. Y que, en general, las mujeres leen y escriben escenas más violentas que los hombres, ¿qué opina al respecto?

Creo que esa afirmación requiere de un estudio serio, más que de una aseveración por parte de un escritor. La violencia tiene orígenes sociológicos, psicológicos, pero sobre todo biológicos. Es una respuesta física de sobrevivencia. La testosterona es la hormona de la agresión, por ello, necesariamente las mujeres somos menos violentas. Si es cierto que lo somos en la ficción, tal vez sería una forma de entrar en ese mundo del que la naturaleza nos alejó.

Por otro lado, las escritoras no tenemos la obligación de ser feministas y cuidar siempre la figura de la mujer. La literatura no debería tener sexo. Cuando eso ocurra estaremos hablando de igualdad, antes no. Estoy consciente y agradecida por las luchas feministas históricas que se han librado y que me han permitido a mí estar en este momento respondiendo esta entrevista, y sé que aún queda mucho por hacer, pero para el momento y circunstancias que me tocaron vivir a mí, el feminismo me resulta ajeno.

Carlos Sobera, su personaje en Muerte caracol, se pregunta qué puede ser más placentero que desde un sitio seguro ver el sufrimiento de los otros y, tal vez, sentir algo de compasión. ¿Cómo ve en la realidad al consumidor de los medios, expuesto cada vez más a la violencia?

Ojalá fuera a través de los medios donde nos expusiéramos a la violencia, pero no es así. La violencia está en nuestra vida diaria y los medios sólo son el espejo de la realidad.

Sobera lee estas novelas porque le interesa entender la naturaleza del Mal, ¿y a usted qué le mueve a escribir sobre crímenes?

Una de las tesis de mi novela es que uno es lo que lee. Desde adolescente me gustó el género negro, tanto en literatura, como en cine y televisión. La mayoría de las veces me interesaba el desarrollo de la obra, pero el final me decepcionaba. Otras veces me parecía que las historias eran buenas, pero lejanas a mi realidad. De estas dos carencias surgió la idea de hacer mi propia versión.

Estamos en medio de lo que se ha llamado una guerra contra el narco, el uso de la violencia no sólo es cada vez más común, sino que va subiendo de nivel, ¿cómo competir con esa realidad?

No creo que la novela tenga que competir con la realidad. La literatura se parece a la realidad, pero no es la realidad. La ficción cumple una función lúdica, que permite experimentar el peligro desde un lugar seguro.

¿Se ha marcado un límite en el uso de la violencia?

En mi vida diaria soy absolutamente pacifista, pero en la literatura no. Los límites serán los que la obra que estoy escribiendo requiera.

El personaje de su novela piensa: "Dime qué lees y te diré quién eres", ¿cómo imagina a su lector?

Me lo imagino como alguien con ganas de leer algo diferente y de que lo sorprendan en cada página.

Hay una frase en la novela: "Pueden acabar con un criminal, pero siempre habrá muchos más agazapados, esperando el mejor momento para atacar". ¿Podríamos decir que esa es la realidad de hoy en México?

El fenómeno criminal que está ocurriendo en nuestro País es multifactorial: falta de educación, de oportunidades, impunidad, ensalzamiento del reconocimiento social por medio del poseer, corrupción, rencor de clase, valores torcidos, como pensar que el que más transa es mejor, entre muchos otros. Así que mientras no se ataque de forma integral el delito, como lo han hecho en Uruguay, en Reino Unido o Nueva York, me temo que sí, que siempre habrá algunos más, agazapados, esperando para atacar.

*Reportera de El Ángel, periódico Reforma.

Elevador para el cadalso

La película "Ascenseur pour l'échafaud" o Elevador para el cadalso (1957), basada en la novela homónima de Noël Calef, fue el primer largometraje del cineasta francés Louis Malle (1932-1995) y es, desde nuestro punto de vista, una de las mejores películas del género "film noir" en la cinematografía mundial. Malle tenía sólo 25 años y la película no es célebre sólo por la historia y la impecable factura de la cinta, sino por la legendaria banda sonora creada especialmente por el monumental trompetista norteamericano Miles Davis y que se ha vuelto un clásico y un referente obligado en la historia del jazz.
Esta secuencia nocturna es la de Florence (Jeanne Moreau), esposa del magnate Carala, buscando en la avenida Champs-Élysées a su amante Julien (Maurice Ronet), quien luego de asesinar a su jefe -esposo de Florence- queda atrapado en un elevador, pero ella no lo sabe. Pueden ver la película en 10 partes (90 minutos) tecleando "Еlevаtоr to tһe Gаllоws" en youtube.

 

Censores

Censores
Por Catón
Airadas voces se han levantado, algunas a más de 10 centímetros sobre el suelo, para exigir que no se lleve al cine la novela Memoria de mis putas tristes, de Gabriel García Márquez. Esa inquisitorial demanda proviene principalmente de la izquierda. Yo siento un gran respeto por la izquierda, aunque a veces no sea tan derecha, pero creo que en este caso va por camino equivocado. Sus censores y censoras decretaron que permitir la filmación de esa novela es propiciar la pederastia, hacer la apología de la prostitución y la pornografía infantiles, y alentar la esclavitud de niños, pues su protagonista, un nonagenario, paga por tener una relación sexual con una adolescente de 14 años. Están seguros de que los varones que vean la película -sobre todo los que tengan 90 años o más- saldrán del cine poseídos por rijos pedofílicos, e irán corriendo a buscar niñas de 14 años, vírgenes y drogadas, para ejercer en ellas lo aprendido en ese inmoral film. Aplicando el mismo razonamiento deben pedir también que se prohiba la exhibición de otras dos magníficas películas basadas en novelas de García Márquez: Crónica de una muerte anunciada, pues la obra puede incitar al público a cometer el delito de homicidio, y El amor en los tiempos del cólera, porque ahí se exalta la promiscuidad sexual, fea costumbre del personaje principal, que tras haber conocido carnalmente a cientos de mujeres, ya en plena ancianidad, y pese a no ser de Saltillo, seguía teniendo amores eficaces con muchachas jóvenes. Lo que llama la atención en este episodio de censura es la falta de congruencia. No hace muchos años un funcionario panista reclamó su derecho a saber qué libros se encargaban en la escuela a su hija menor de edad, y juzgó impropia para ella la lectura de Aura, de Carlos Fuentes. De inmediato se echaron sobre él como mastines los adalides de la izquierda libertaria, y lo cubrieron con los más acres calificativos y denuestos. Claro que con eso la espléndida novela de nuestro máximo escritor recibió una copiosa propaganda, igual que ahora sucede con la obra del colombiano. Sería una lástima que los productores de la película cedieran a las presiones de los extremistas. Ya se ve que los fanatismos de la izquierda son tan feroces y nocivos como los de la derecha. Yo pienso que es un privilegio vivir en la misma época en que vive Gabriel García Márquez. Es como haber vivido cuando vivía Cervantes. Impedir la filmación de Memoria de mis putas tristes es imponer a la obra de este hombre genial limitaciones derivadas de estrechos criterios moralistas, y someterla a obtusas consideraciones que nada tienen que ver con la naturaleza del arte, en cuya esencia está la libertad creadora.

Pedofilia ¿arte o delito?

La famosa fuente Manneken Pis en Bruselas, Bélgica, ¿es arte o una escultura sucia y degenerada que ensalza y promueve la pornografía y la explotación infantil y que por lo tanto debería ser destruida de inmediato y su autor, constructor y quien permitió su exhibición deben ser procesados penalmente?

Ya no sé si, como decía el jefe Gus, pegarme un tiro o tirarme un pedo. Resulta ahora que el tema vuelve a encenderse con la detención del cineasta Roman Polanski en Suiza por pederastia, la captura en México de una banda de pornógrafos infantiles, la censura a una foto de la actriz Brooke Shields desnuda cuando tenía 10 años de edad que se exhibiría en la galeria Tate Modern de Londres, y la cancelación en Puebla del rodaje de la película "Memoria de mis putas tristes", basada en la novela de Gabriel García Márquez, y denunciada ya ante la PGR (su guión, porque ni siquiera ha comenzado el rodaje), acusada de hacer apología de la pederastia, curiosamente en el estado del gobernador acusado de proteger a pederastas (qué ironía o qué hipocresía), queda claro que la polémica desatada alrededor de este asunto tiene una tendencia cíclica. Cuando se trata de un delito, que los culpables asuman las consecuencias de sus actos, pero criminalizar las expresiones artísticas y culturales hoy es regresar a la época del Oscurantismo, la Santa Inquisición y el Terror. Es un tema interesante para discutir, pero en realidad es un falso problema que sólo prueba que el ser humano, tras tantos años de "civilización", sigue moviéndose erráticamente en la doble moral que lo oprime y caracteriza. En un texto, una película o la música, una referencia pedófila (ejemplos hay miles, Nabokov, Sade, Carroll, Fernando Vallejo, Pasolini, Bukowski, The Doors...) es arte y se permite, pero en una foto o video, hoy, es un delito. Adelante, invitamos al gobierno de Puebla y a quienes se oponen al rodaje de Memoria de mis putas tristes a perseguir y linchar en público a García Márquez, a organizar una quema pública de todos los libros existentes de Sade, Nabokov, Lewis Carroll y Fernando Vallejo (¿recuerdan la historia de la gran novela "Farenheit 451", de Ray Bradbury? ¡qué actual!), a escupirle a los antiguos griegos porque eran unos consumados pederastas, a destruir los discos de Jim Morrison... Qué estupidez, es decir, los ex integrantes del grupo Timbiriche, la niña de la película E.T. y el actor de Mi Pobre Angelito y miles ex niños artistas más se quejan hoy agria y públicamente o admiten que sus papás o representantes los explotaron, les robaron y abusaron de su confianza (esos son delitos no?), pero nadie se escandaliza y hasta lo ven normal, ¿acaso no es el mismo caso?, por qué algo se criminaliza en ciertas circunstancias y en otras no?, no es contradictorio?, no es arbitrario?, no es bárbaro?, el arte, al menos en teoría, está sobre las leyes y la moral porque es libre, revolucionario y provocador,  mientras que las leyes y la moral esclavizan el cuerpo y la mente, ¿no es verdad?. No pretendo hacer apología del delito y celebro que los derechos de los niños sean protegidos ahora más que nunca, pero vamos, hay cien o mil fotógrafos o artistas visuales serios que han hecho amplísimos estudios sobre niñas y niños desnudos, púberes, adolescentes, pero ahora esos mismos artistas serían encarcelados ¿o no?. Los niños y niñas de regiones africanas, asiáticas o latinoamericanas fotografiados desnudos porque no tienen con qué cubrirse o simplemente porque la costumbre es no cubirse ¿qué son?, ¿imágenes pornográficas o periodísticas?, ¿por qué esos niños y niñas "pobres y feos" no tienen los mismos derechos de otros niños de no aparecer desnudos en los medios o de que no se lucre con su imagen?, ¿porque son de otra clase?, ¿porque son diferentes? ¿porque son inferiores?, ¿por qué el trato diferenciado?. Incluso la dirección IP de los autores de este blog podría estar ya en la mira de la ciberpolicía o los cibercensores por publicar una foto de dominio público que se publicó en la revista Playboy y que fue considerada artística por curadores y corredores de arte británicos, y que a juicio de la ciberpolicía entraría en la categoría de "pornografía infantil". Existen playas nudistas familiares, sobre todo en Estados Unidos y Europa, en donde los niños aprenden la cultura del naturismo o nudismo y nadie se ofende o se siente agredido ni criminalizado por el hecho de que adultos desnudos convivan en paz y respeto con niños y niñas desnudas (???). El caso más curioso para nuestro gusto es el de la estrella porno Traci Lords (es una súper historia la de ésta, ahora señora, que todavía anda actuando por ahí en Estados Unidos, pero ya no en filmes XXX), quien rodó sus primeras películas cuando tenía 17 años, ella ocultaba entonces su edad real dicen quienes la contrataron, lo absurdo es que esas películas de principio de los años 80, están prohibidas hoy todavía en países como Holanda (país tan permisivo por cierto en el asunto de las drogas), porque argumentan que es pornografía infantil. El sexo forzado y el abuso sexual debe perseguirse y castigarse, pero el sexo consensuado no. Nosotros creemos que la morbosidad y la perversión no están en la imagen ni en el fotógrafo, sino en quien la contempla. La morbosidad y la perversión no están en los libros ni en sus autores, sino en quien los lee. La morbosidad y la perversión no están en la película ni en su director, sino en quien la mira. La morbosidad y la perversión no están en la canción ni en el cantante sino en quien la escucha. Pero el Estado y la Iglesia (que son exactamente lo mismo, entidades monopólicas del poder), como siempre, tienen la última palabra. ¡Qué porquería de mundo sería éste si no sabemos o aprendemos a ver la gracia, la inocencia y la maravilla de la naturaleza y el ser humano reflejadas en el cuerpo de un niño como el que nosotros fuimos alguna vez! (Gracias a la colega A.D. por promover la discusión del tema en su blog infogratiss)
Aquí les dejo la liga a un interesante artículo con fotos sobre el asunto de la imagen que aparece abajo de estas líneas y una entrevista con un fotógrafo especializado en desnudo infantil que opina al respecto.

Título de la foto: "Spiritual America" (1975). Autor: Richard Prince.
Esta es la imagen que fue descolgada por la policía británica de la galería Tate Modern, que la había incluido en su exposición llamada "Pop Life, Art in a Material World". La muestra que se exhibe actualmente incluye además esculturas y fotografías de Jeff Koons y su entonces esposa Cicciolina teniendo relaciones sexuales, figuras hipersexuales de Takashi Murakami, y obras del performancero Cosey Fanni Tutti, quien trabajó en la industria del cine pornográfico. ¡Háganme el cavor fabrón!

 

Sombras, crímenes y Sr. Mandril

Mini video clip conceptual casero para lo que parece ser alguna tarea de materia escolar relacionada con las artes visuales. Una interesante aunque agreste aportación audiovisual inspirada en la estética urbana contemporánea y la magistral rola del excelente grupo mexicano de jazz fusión Sr. Mandril.

Y Sr. Mandril en vivo con Wake Up en el festival internacional de jazz de Montreal 2008:

   

Premian a escritores siniestros

Plumas oscuras: los escritores Ivonne Reyes y Omar Delgado.
(Foto: Master)

Durante una breve, pero aplaudida ceremonia, realizada en la ciudad de Querétaro, el miércoles 2 de septiembre, fueron entregados los premios a la obra ganadora y la mención honorífica del concurso de Novela Negra Una Vuelta de Tuerca 2009.
Por su libro "Muerte Caracol", inscrito con el nombre "Crímenes Necesarios", la escritora Ana Ivonne Reyes Chiquete, quien participó con el seudónimo de Anastasio Enríquez, recibió cheque y diploma de manos de Manuel Naredo, director del Instituto Queretano de la Cultura y las Artes, mientras que el escritor Omar Alejandro Delgado Vázquez, quien se inscribió con el seudónimo Eliseo Yollotl, recibió una mención especial por su novela "El Caballero el Desierto", inscrita con el nombre de "El Fantasma de Arizona".
Es curioso señalar que tanto Reyes Chiquete como Delgado Vázquez participaron en la segunda edición del virtuality literario Caza de Letras de la UNAM. Ella con el ex libris de Ave Aura; él, como Disaki.
Por primera vez en cuatro ediciones del concurso Una Vuelta de Tuerca, el ganador es una mujer.
Cuestionada al respecto, Ivonne Reyes dijo que: "la literatura ya no es cuestión de géneros, el autor debe ser capaz de ponerse la piel de sus personajes y ser un él o una ella, según requiera su historia, mi protagonista es hombre, pero también hay varios personajes femeninos en mi novela".
Muerte Caracol trata sobre Carlos Sobera, un lector de novela negra. La historia se mueve entre dos planos, la historia que lee Carlos Sobera y lo que provoca esa lectura en la vida cotidiana del protagonista, quien trabaja como administrativo en un hospital, donde mata el tedio entre sus lecturas y sus atisbos regulares a la sórdida sala de urgencias.
"Yo soy quien soy en gran parte por mis lecturas", explicó la autora, "y eso es lo que quise reflejar en la novela".
Reyes Chiquete comentó que fue en el laboratorio de novela del escritor Celso Santajuliana, donde trabajó la obra Muerte Caracol.
La escritora nos compartió que si bien ella es lectora asidua de novela negra, la inspiración para su obra vino más de su acercamiento a obras de no ficción y notas periodísticas sobre crimen.
Entre sus novelas favoritas del género se encuentran Extraños en un tren, de Patricia Highsmith y La Dalia Negra, de James Ellroy. También A sangre fría, de Truman Capote, y Felices como asesinos, de Gordon Burn, aunque estas dos últimas no son ficción, sino grandes reportajes novelados, concluyó.